18 may 2018

16/05/2018 Vía sepulcral romana de la plaza de la Vila de Madrid

"La vía sepulcral de la plaza de la Vila de Madrid es una necrópolis romana de los siglos I a III situada en la plaza de la Vila de Madrid y sus alrededores, en Barcelona. El yacimiento queda a un nivel inferior al de la plaza, aunque la urbanización permite que se vea desde la calle. Es uno de los diversos espacios patrimoniales gestionados por el Museo de Historia de Barcelona.
Entre los siglos I y III, la ley romana prohibía los enterramientos dentro de la ciudad y por ello las áreas funerarias de Barcino se situaban fuera, a lo largo de los caminos que salían, empezando a tocar mismo de las murallas. En este contexto, la necrópolis de la plaza de la Villa de Madrid se considera una vía sepulcral secundaria, alejada de la muralla y con enterramientos de personas de clase media o baja​ (esclavos y libertos). Por el contrario, es la necrópolis barcelonesa de esta época encontrada en mejor estado de conservación y mejor estudiada, ya que del resto sólo se han localizado restos puntuales y, sobre todo, restos de los monumentos funerarios empleados en la ampliación de la muralla romana en el siglo IV.
El eje de la necrópolis es la vía, de unos cinco metros de anchura, de la que se han podido encontrar restos entre la calle Portaferrissa y la calle Santa Ana y que salía de la ciudad por la puerta sur-occidental (hacia la actual calle de la Boqueria) y se dirigía hacia las Corts o Sarrià. A ambos lados se encuentran las sepulturas en hileras pero sin una disposición regular, y con la necrópolis delimitada con un muro por el lado exterior. Se han identificado 85 sepulturas de diferentes tipos: seis cupae monolíticas, seis aras, una estela, dos losas con inscripción, treinta y tres túmulos (dos de ellos cónicos y el resto cuadrangulares o cupae de obra), diecisiete enterramientos protegidos con tejas y ánforas y veinte enterramientos sin restos de protecciones de ningún tipo. Actualmente, en la vía sepulcral se pueden ver tres cupae monolíticas más que las que había originalmente, ya que estas tres cupae procedentes de las excavaciones de la muralla se colocaron a finales de los años 50 en los emplazamientos donde se encontraban las restos muy dañadas de tres cupae de obra.
Poco después de dejar de utilizarse la necrópolis se fue cubriendo de depósitos aluviales procedentes de los torrentes que bajan de Collserola. Esto mantuvo escondidas las piedras y evitó que se reutilizaran como material de construcción. En 1956 se descubrió al hacer los movimientos de tierras para la construcción del edificio que actualmente ocupa el lado sureste de la plaza, y se hizo una primera campaña de excavación, seguida de otra en 1959. Entre el 2000 y el 2003 se volvió a excavar, coincidiendo con la última urbanización de la plaza, y en 2008 se inauguró la museización actual.
La excepcionalidad del yacimiento consiste en el hecho de que las tumbas se han encontrado en su contexto original, ya que de la gran mayoría de sepulturas romanas que conocemos sólo tenemos elementos de piedra reutilizados en otras obras ​ o sepulturas aisladas. Como muestra, en Barcelona se han encontrado numerosos ejemplares de cupae monolíticas (28 en total), pero de éstas sólo se han encontrado en el lugar original las seis de esta vía sepulcral"

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADa_sepulcral_de_la_plaza_de_la_Villa_de_Madrid




















"Cómo los romanos alimentaban a sus muertos
BARCELONA SECRETA
Algunas tumbas de la vía sepulcral de la plaza Vila de Madrid presentan unos curiosos agujeros por los que se introducía comida como ofrenda en homenaje a los difuntos durante los banquetes rituales funerarios
Pie de foto

Estas tumbas que se conservan en la plaza Vila de Madrid muestran un curioso agujero en su parte superior  Xavi Casinos

Barcelona cuenta entre sus privilegios monumentales con una necrópolis romana en pleno corazón del barrio Gòtic, en la plaza Vila de Madrid. Allí puede admirarse un conjunto de sepulturas en alto estado de conservación. También puede observarse que algunas tumbas muestran un curioso agujero en su parte superior. Tiene su explicación en las ceremonias funerarias de la época consistentes en introducir en una antecámara en la parte superior de la sepultura ofrendas en forma de alimentos.

Los allegados del difunto solían celebrar alrededor de la sepultura dos banquetes en honor del finado. El primero tenía lugar el mismo día del enterramiento. El segundo se celebraba nueve días después, cuando finalizaba el periodo de duelo. Durante el banquete, era cuando se introducían alimentos a través del conducto, cuya función simbólica era mantener al difunto en contacto con el mundo de los vivos.

El conjunto de tumbas de la plaza Vila de Madrid de Barcelona

La necrópolis de Vila de Madrid corresponde al periodo entre los siglos I y II  Xavi Casinos

La necrópolis de Vila de Madrid corresponde al periodo entre los siglos I y III. Se disponía a lo largo de una vía que salía de Barcino por la puerta sur-occidental, que se situaría en la confluencia de las actuales calles del Call con Boqueria. La necrópolis adquiría la forma de una vía sepulcral de unos cinco metros de ancho, en cuyos lados se distribuían las tumbas.

Cuando la vía sepulcral dejó de utilizarse como cementerio, quedó cubierta con los sedimentos que arrastraban los torrentes que llegaban procedentes de Collserola. Eso explica el excelente estado de conservación que presentaban los sepulcros al ser descubiertos en los años 50 del siglo XX. La actual plaza Vila de Madrid estuvo ocupada hasta la guerra civil por el convento de Santa Teresa de les Carmelites Descalces, que resultó muy dañado como consecuencia de los incendios registrados al inicio de la contienda. La zona permaneció en ruinas hasta que en 1956 se procedió a su urbanización. Fue entonces cuando se descubrieron los restos funerarios.

La vía sepulcral se distribuía a lo largo de un camino considerado secundario, que comunicaba Barcino con la actual zona de Les Corts y enlazaba con la Vía Augusta. Las tumbas correspondían a personas de clase media y baja. Las sepulturas se disponían fuera de las murallas porque la ley romana prohibía realizar enterramientos en el interior de las ciudades."

Ver: https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20260104/11407917/como-romanos-alimentaban-muertos.html 

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