07/02/2018 La Lleteria del Poble Sec (actualizado 2026)
"En la calle Salvá, sorprende por su originalidad y sus colores vivos, el mosaico que rodea el portal de una antigua tienda, de hacia el año 1910, ahora recuperada y en pleno funcionamiento como comercio alternativo. Según indica Enric Satué en el libro "Un museo en la calle "(Barcelona, 1984), debe ser obra de un artista de categoría, y apunta la posibilidad de que fuera el autor Víctor Masriera. Representa un paisaje rural idílico con dos personajes, un chico y una chica, vestida de holandesa y cargando la leche."
Quien trabaja actualmente en este comercio dice que el mosaico estuvo originalmente en el pabellón de Holanda en la Exposición Universal de 1888 y que fue adquirido por los adinerados dueños del negocio y trasladado al Poble Sec para embellecer su tienda... (Ver nota al final)
"El mural holandés de la lechería del Poble-sec
BARCELONA SECRETA
Un colmado ecológico de la calle Salvà conserva un conjunto cerámico con escenas rurales que había formado parte del pabellón holandés de la Exposición Internacional de 1929 y que adquirió una histórica vaquería
El mural cerámico enmarca el comercio, ubicado en el corazón de Poble-sec Xavi Casinos
Un maravilloso mural cerámico enmarca un comercio de alimentación ecológica en el corazón del Poble-sec. Se puede admirar en el número 42 de la calle Salvà, en un local que desde 1910 fue una histórica vaquería del barrio, muy emblemática a partir del singular mural, que los propietarios rescataron del que fuera pabellón de Holanda en la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona. La familia lo adquirió cuando ya estaba a punto de ser desmontado y lo trasladó a su lechería tras hacer algunos ajustes.
El mural representa una escena rural holandesa, en la que aparecen en la parte superior unas vacas y una granja, y, en los laterales, un hombre y una mujer haciendo labores relacionadas con la producción artesana de leche. La Lleteria, que es como se denominaba el negocio, no era la única vaquería que había en el Poble-sec, però quizá sí la más popular, sobre todo a partir de la instalación del mural que rodea la entrada en forma de arco rectangular.
Una mujer haciendo labores relacionadas con la producción artesana de leche Xavi Casinos
La prohibición de las vaquerías en la ciudad a partir de mediados del pasado siglo obligó a los propietarios de La Lleteria a traspasar el local, en el que se instaló durante décadas una cestería. Más tarde, se lo quedó una productora y, desde hace algo más de una década, abrió la actual tienda de alimentación ecológica y de kilómetro cero. El local ha mantenido su nombre original, aunque con el añadido de Biocolmado.
La figura masculina, junto a la puerta del establecimiento Xavi Casinos
Y, por supuesto, ha mantenido su gran seña de identidad, el magnífico mural de origen holandés que dentro de tres años cumplirá un siglo, coincidiendo con la conmemoración del centenario de la Exposición Internacional. Allí fue donde el matrimonio formado por Buenaventura Piñol y Dolors Pellicer se enamoraron —especialmente ella, gran admiradora del arte modernista— de este conjunto cerámico, al que añadieron las iniciales de la familia."
Las
murallas de Barcelona se empezaron a derriban en el año mil ochocientos
cincuenta y cuatro, esto dio pie a presentar un proyecto que permitiera
urbanizar todo lo que se conocía como el Llano de Barcelona, una zona
despoblada que como había estado sometida a la Ley de la Milla,
permanecía en un abandono permanente. A la derecha de la vieja ciudad
amurallada existían unos terrenos que como estaban secundados por el
castillo de Montjuic, también participaban de la ominosa Ley de la
Milla, una ley que impedía habitar los territorios que pudieran ser
víctimas del alcance de las bombas de los cañones. Bien, pues así como
se puso en marcha el plan de construir un Eixample en el Llano de
Barcelona, en la zona poniente del castillo de Montjuic nadie se
preocupó de la suerte de aquellas tierras. Por eso sus propietarios
decidieron crear un sistema de urbanismo, y se pusieron también a abrir
nuevas calles. Calles que no coincidían para nada con el bosquejo que se
estaba desarrollando en el nuevo Eixample, porque se planificaron unos
croquis encaminados para construir casas sencillas para la gente
trabajadora. De esta forma tan singular aparecieron pronto tres barrios
en la zona que enseguida se iba a denominar como el Poble Sec. Estos
barrios fueron los conocidos como la França Xica, Santa Madrona, y las
Huertas de San Bertrán. Siguiendo el compás del nuevo Eixample que se
iba urbanizando en la creciente Barcelona, el área del Poble Sec se
empezó también a desarrollar abriendo un sinfín de nuevas calles en el
tercer tercio del siglo XIX. Calles que eran bautizadas muchas veces con
el nombre de los propietarios de las tierras, otras muchas veces con
nombres principalmente de santos, y en ocasiones se recurría a
personajes relevantes de la historia de Cataluña como fue el caso de la
calle Salvá, que estaba dedicada a don Francesc Salvá i Campillo, un
médico que había nacido en Barcelona, en concreto en la calle de
Petritxol en el año mil setecientos cincuenta y uno, que destacó por las
exitosas campañas de vacunas que hizo contra la viruela, y también por
el afán que desarrolló para animar a los jóvenes barceloneses a volver a
inquietarse por la medicina, anhelo que había quedado muy mermado tras
la guerra de Sucesión de mil setecientos catorce. Por eso el señor Salvá
creó en Barcelona lo que se definió como una cátedra clínica. En otro
orden de cosas, el señor Salvá fue el impulsor del telégrafo eléctrico,
hizo unos estudios relacionados con la navegación submarina, el futuro
submarino, y también sobre el medio de transporte dirigido por carriles,
todavía no existía el ferrocarril en aquellos años. Un personaje
barcelonés que llamaba la atención a los propietarios de las tierras del
Poble Sec, en particular a los terratenientes de la barriada de la
França Xica, que por eso bautizaron a una de las nuevas calles que iban
construyendo con el nombre de carrer Salvá, que es el nombre que se ha
seguido manteniendo hasta la actualidad."
Dolores Pellicer Travé fue a pasear por Montjuïc, cuando estaban recogiendo los estands de la Exposición Universal de 1929, y se fijó en el estand de Holanda, que tenía un bonito mosaico. Le gustó mucho y creyó que quedaría muy bien en la fachada de la vaquería que regentaba con su marido Buenaventura Piñol Montaña y pidió comprarlo. Se lo vendieron, y lo hizo instalar en la entrada, poniendo en la parte superior derecha las iniciales de su marido. En el interior había un arrimadero muy bonito con una cenefa de angelitos, donde se vendía la leche, mató, nata, mantequilla… Y había unas mesas donde se podía tomar un buen chocolate. Años más tarde regentó la vaquería su hija pequeña junto a su marido hasta 1957, año en que se traspasó el negocio.
Yo nací en enero de 1940 en el nº 43 de la calle Salva (delante mismo de la lechería), donde había la Barbería de mi padre y viví hasta 1967. Actualmente vivo en la Calle Calabria, muy cerca de la calle Salva, donde paso cada vez que puedo, para recordar aquellos tiempos. Iba casi cada día a comprar la leche y los domingos nata. Recuerdo muy bien al dueño, de aquella época, creo que el dueño se llamaba Pere Echerias. El mosaico de la fachada ha sido restaurado varias veces, ahora parece casi nuevo, pero no siempre ha tenido este colorido. Todavía tengo memoria y recuerdo todos los comercios que habían en la calle Salva, entre Blay i "Cano", durante los 1940 i 1950.
Quieres creer que nunca me he fijado.
ResponderEliminarPasaré por allí en cuanto pueda.
Gracias.
Dolores Pellicer Travé fue a pasear por Montjuïc, cuando estaban recogiendo los estands de la Exposición Universal de 1929, y se fijó en el estand de Holanda, que tenía un bonito mosaico. Le gustó mucho y creyó que quedaría muy bien en la fachada de la vaquería que regentaba con su marido Buenaventura Piñol Montaña y pidió comprarlo. Se lo vendieron, y lo hizo instalar en la entrada, poniendo en la parte superior derecha las iniciales de su marido.
ResponderEliminarEn el interior había un arrimadero muy bonito con una cenefa de angelitos, donde se vendía la leche, mató, nata, mantequilla… Y había unas mesas donde se podía tomar un buen chocolate.
Años más tarde regentó la vaquería su hija pequeña junto a su marido hasta 1957, año en que se traspasó el negocio.
(Historia explicada por 2 de sus nietas)
Yo nací en enero de 1940 en el nº 43 de la calle Salva (delante mismo de la lechería), donde había la Barbería de mi padre y viví hasta 1967. Actualmente vivo en la Calle Calabria, muy cerca de la calle Salva, donde paso cada vez que puedo, para recordar aquellos tiempos. Iba casi cada día a comprar la leche y los domingos nata. Recuerdo muy bien al dueño, de aquella época, creo que el dueño se llamaba Pere Echerias. El mosaico de la fachada ha sido restaurado varias veces, ahora parece casi nuevo, pero no siempre ha tenido este colorido.
ResponderEliminarTodavía tengo memoria y recuerdo todos los comercios que habían en la calle Salva, entre Blay i "Cano", durante los 1940 i 1950.