"Instalada en 1997, entre los palos de las banderas de los 169 estados que compitieron en los Juegos Olímpicos de 1992. Es una figura humana de bronce pintada con manchas de colores muy vivos, en referencia a la diversidad cultural, que sostiene un gran marco. Está dedicada al hijo del autor, Robert Llimós, de nombre Marc y que juega con el doble sentido de la palabra en catalán (Marcos y marco)".
Ver: http://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=9209
Plaça dels Voluntaris Olímpics. Ronda Litoral
Sílvia Jané aporta lo siguiente:
"La obra es de Robert Llimós y la dedicó a su hijo Marc que murió poco antes de comenzar los Juegos Olímpicos (y tiene otras). Pero este artista últimamente ha tenido problemas difícilmente clasificables. Os dejo una entrevista que le hicieron para que os hagáis una idea:
Robert Llimós: «Dibujaré a los alienígenas hasta que no pueda más»
Era un pintor premiado y expuesto, pero su avistamiento de un ovni cambió para siempre su obra (y su vida). Núria Navarro
Domingo, 5 de junio del 2016
Afirma el pintor Robert Llimós (Barcelona, 1943), premiado y con obra expuesta su Miraestels
flota desde el 2005 en el puerto de Barcelona, que su experiencia con
los alienígenas le ha valido el ninguneo. Aun así, no cesa de pintar,
una y otra y otra vez, lo que vio durante dos horas y media en una playa
de Fortaleza, en Brasil. El próximo miércoles expone su nueva hornada
de «retratos» de la pareja de reptilianos en el Espai Marc Llimós y el
viernes se estrena en los Maldà el documental Robert Llimós. Art i Ovnis, de José Antonio López de Espinosa.
Paga un precio alto por su empeño. Es
una suerte que el encuentro me ocurriera a los 65 años, porque si
hubiera sido a los 30 me habría vuelto loco si no me hacían caso. Te
sientes más solo que la una. Nadie compra un cuadro. El galerista no
quiere saber nada. Pero prefiero que mi obra sea útil.
¿Empezamos por el principio? Yo
había ido a la boda de un hermano de mi compañera en Brasil. Una tarde
cogí el bloc y el lápiz y me fui a la playa. Comencé a dibujar las
plantas que sostenían las dunas y, de repente, tenía delante un ovni
rodeado de una neblina que se iba despejando. No hizo ningún ruido (lo
emitió al marchar). Sobre la cubierta de la nave se proyectaron líneas
de colores, como las pinceladas en el espacio de una obra mía. Una
lucecita me escaneó y, de debajo del aparato, surgió un observatorio con
una ventana rectangular. Detrás había una pareja, hombre y mujer.
¿Eran como las pinta? Ni
un detalle es inventado. Hago antropología espacial. Aunque la etiqueta
me parece peyorativa, eran reptilianos. Tenían la piel escamosa en la
gama de los tostados y verdes, los ojos grandes, unas orejas pequeñas
que parecían champiñones, rojas por dentro y negras por fuera. Dicen que
hay 70 tipos distintos de alienígenas. Otros, más de 100.
¿No se murió de miedo? Estaba
alucinado. No pensé. Yo no recuerdo casi nada, puede que estuviera en
dos lugares a la vez y la comunicación fuera telepática. Sí vi que
respiraban bondad. Les dije que no se me llevaran.
Es evidente que no lo hicieron. Se dejaron ver para que yo los representara. Y los dibujaré hasta que no pueda más. Es lo que quieren.
¿Los ha vuelto a ver? No. Pero tras el encuentro pasaron cosas.
¿Qué cosas? En
seis ocasiones, hablando por teléfono con distintos interlocutores, oí
vocecitas por el auricular. No entendí qué decían, pero sí su
sentimiento. Las primeras sonaban alegres, las siguientes enérgicas y
las dos últimas 10 días antes de que Obama decidiera postergar la
desclasificación de los archivos Ovni tristes.
¿Lo que quieren es que se reconozca su existencia? Sí.
Siempre existieron se han encontrado bujías de hace 120.000 años, pero
empezaron a dejarse ver después de la segunda guerra mundial, cuando el
impacto de las bombas repercutió en el universo. Ellos no se dejan
fotografiar, porque aún no quieren dar información a una humanidad capaz
de dejar morir a los refugiados sirios en el Mediterráneo.
No se lo tomé mal. Su único hijo murió en un accidente en 1995. Quizá sufriera un 'shock'. No
hay palabras para describir el dolor de la pérdida de mi hijo Marc,
pero no estoy loco. Mi imaginario no parte del subconsciente, sino de lo
físico. Ellos me eligieron porque sabían que podía hacerlo.
¿Se iría con ellos al confín del universo? Si me llevan...
Puede que encontrara un infierno. Más infierno que este no será.
Ver: http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/robert-llimos-pintor-alienigenas-5182248