Situado en el centro de Calahorra, corresponde estructuralmente con lo que fue el antiguo circo romano de Calagurris.
Se trata de una zona peatonal arbolada que cuenta con monumentos
históricos y esculturas dedicadas a personajes de la historia
calagurritana.
La Moza. Conocido
popularmente con este nombre, es un rollo jurisdiccional de época
medieval con el que se reconocía a Calahorra dependencia directa del Rey
y no de un señor feudal.
Monumento a la verdura.
Se trata de una escultura de bronce con pedestal de mármol en honor a
la producción hortícola de Calahorra “Ciudad de la Verdura". Obra de Luís Xubero en 2008
La Matrona o
Fames Calagurritana. Escultura de finales del siglo XIX en honor a la
resistencia calagurritana en diferentes momentos de la Historia Antigua
ante diferentes enemigos que sitiaron la ciudad hasta la extenuación. Obra de Adolfo Arizaga (1878)"
"Iglesia de San Francisco, data del siglo XVII. Ha sido remodelado en numerosas ocasiones. Adosado al templo existió antiguamente un convento franciscano que sufrió la exclaustración
de 1835, siendo utilizado como cárcel, juzgado, escuela, teatro...
Finalmente este convento se derribó en 1921 por amenaza de ruina. La
fachada ha sido reconstruida en su mayor parte, la original era barroca;
el templo conserva once altares más el mayor. Actualmente está cedida a la Cofradía de la Santa Vera Cruz, en la cual
tiene su sede civil y la Exposición Permanente de Pasos de Semana
Santa."
"El Ayuntamiento de Calahorra repone la placa de don Quijote en la plaza Ricardo Díaz Palacio
La plaza de Ricardo Díaz Palacio luce de nuevo la placa con las líneas extraídas del capítulo X de la segunda parte del Quijote.
La pieza, que fue retirada de manera previa al inicio de las obras de
refuerzo del muro del antiguo convento de San Francisco y urbanización
de la plaza Ricardo Díaz, sufrió desperfectos que impidieron recolocarla
tras la finalización de las obras tal y como se hizo con el resto de
elementos ornamentales.
La placa con la cabeza de león, procedente de la antigua fuente; y
las esculturas en bronce de Quijote y Sancho ya fueron colocadas en la
plaza y están integradas en el nuevo entorno; pero faltaba la colocación
de una placa de granito que sustituyera a la original.
Por ello, el Ayuntamiento de Calahorra inició un contrato menor para
replicar la placa por un importe de 1.512,50 euros con la empresa
Mosaicos Solana S.A
La réplica de la placa original ha sido colocada nuevamente en la
plaza junto a las estatuas de Quijote y Sancho también donadas a la
ciudad por D. Ricardo Díaz Palacio.
El Equipo de Gobierno se ha puesto en contacto con los familiares de
D. Ricardo Díaz los cuales han agradecido la reposición de la pieza
donada por su abuelo."
"El grupo escultórico se completa con una
lápida, adosada en la pared de la izquierda encima de una fuente. En
ella se lee la siguiente frase, extraída del capítulo X de la
segunda parte del Quijote, la cual curiosamente no tiene la menor
relación con la ciudad de Calahorra ni con la propia región de la
Rioja. El texto dice lo siguiente:
¡Vive
Roque que es la señora nuestra ama más ligera que un
alcotán, y que puede enseñar a subir a la jineta al
más diestro cordobés o mexicano!
El Quijote,
2ª Parte. Cap. X.
Mex.
71
Ningún dato he podido obtener sobre la
autoría de este monumento, salvo que debió de inaugurarse en 1971
y, aparentemente, tuvo algún tipo de relación con
México."
Parte del pasado más glorioso de la antigua Calagurris se puede
conocer a través de algunas de las esculturas que se encuentran en sus
calles. Una de las más relevantes es la dedicada al insigne Marco Fabio
Quintiliano. El próximo 3 de marzo se cumplirán 30 años de la
inauguración de la estatua que ocupa un puesto privilegiado en el centro
de la ciudad, en la ahora conocida como glorieta de Quintiliano, frente
a la Casa Consistorial. El lugar, denominado anteriormente como
glorieta de José Antonio, adoptó a partir de entonces el nombre del
retórico latino.
El artífice de la obra, construida con piedra de Lérida, fue el
artista navarro Antonio Loperena y la erección del monumento se impulsó
desde el periódico local 'Eco del Cidacos', a través de una suscripción
popular. El icono se representó con una toga que sujeta el personaje con
el brazo izquierdo, quedando la mano libre para sostener un rollo que
alude a su condición de orador. El brazo derecho permanece flexionado
hacia arriba a modo de saludo a la ciudad que le vio nacer.
El acto inaugural coincidió con la celebración del día grande de los
festejos en honor de San Emeterio y San Celedonio y congregó en el
municipio a las principales autoridades de la provincia y responsables
locales de entonces. Con su construcción, la sociedad calagurritana
quiso rendir un homenaje al más ilustre hijo de la ciudad, junto al
poeta de siglo IV d. C. Aurelio Prudencio Clemente. La noticia fue
recogida incluso por el periódico ABC, en la página 37 de la edición
correspondiente al 5 de marzo de 1970. El diario nacional destacaba el
acontecimiento por considerar al homenajeado como «uno de los retóricos
más importantes del Imperio Romano».
Quintiliano, nacido en Calagurris hacia el 36 d. C., destacó por
encima de todo en el arte de la oratoria. Fue tan brillante en la
materia, que en la época de Vespasiano fue el primer profesor de
retórica que recibió salario con dineros públicos. De hecho, el
emperador Domiciano le encomendó la educación de sus sobrinos e incluso
le concedió el rango consular. Clásicos como Plinio el Joven o Tácito lo
tuvieron también como maestro. Su gran obra es la 'Instituto Oratoria'
-'La formación del orador'-, en la cual esboza las líneas para la
educación de la juventud romana. Su escultura es de cuerpo entero y mide
tres metros sobre el pedestal, donde se grabó la inscripción 'Calahorra
a Quintiliano', para dejar constancia de la relevancia del personaje en
la sociedad calagurritana.
Por su ubicación se ha convertido, además, en la imagen de referencia
de las fiestas patronales, puesto que las peñas le hacen partícipe
colocándole un pañuelo con los colores de sus blusas. Es precisamente
con anterioridad al chupinazo, cuando los mozos escalan el monumento
para anudarle la prenda al cuello."
"El insólito tramo de acueducto que entra en una casa de Nou Barris (*)
Un centenaria canalización
que traía agua de Montcada sobrevive en una recóndita calle que fue un
torrente, penetrando incluso en una vieja vivienda
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A finales del siglo XIX, Barcelona acusaba un problema de abastecimiento de agua.
La ciudad crecía i el Rec Comtal y los pozos ya eran insuficientes. Por
ello, surgieron diversas iniciativas públicas y privadas para traer
agua de Montcada, de las minas que aún alimenta el río Besòs. Uno de
esos proyectos fue el llamado acueducto Alt de Montcada, una obra de
seis kilómetros que trasportaría el agua hasta un depósito en Vallcarca, desde donde se canalizaría hacia el centro de la capital catalana.
La
obra se inició en 1893 y pronto tropezó con múltiples dificultades,
desde la oposición de los propietarios por el que transcurría la
canalización, hasta la hostilidad de las compañías privadas de suministro por la que consideraban intromisión de la administración municipal en su negocio.
Recientemente,
unas obras en la Trinitat descubrieron el que fue uno de los tramos
emblemáticos de este acueducto, que se caracterizaba por tres grandes
agujeros circulares en la estructura. Las frenéticas obras de
urbanización que se llevaron a cabo en esta zona en los especulativos
años 60 y 70 acabaron por enterrarlo. Ahora, el consistorio estudia su recuperación del que fuera elemento identificativo del barrio antes de desaparecer.
Otro tramo que ha sobrevivido es el recóndito del Camí de la Font d’en Quintana, que constituye toda una sorpresa para quienes no han vivido pegados junto a él toda la vida."
"Iglesia parroquial de Santiago Apóstol: neoclásica (siglos XVII y XVIII), con un hermoso pórtico. En el interior destaca el grandioso retablo mayor del siglo XVIII, barroco, dedicado a Santiago el Mayor y construido por Diego de Camporredondo, y la imagen del Cristo de las Maravillas, gótico del siglo XIV,
procedente de la iglesia original (Santiago el Viejo). En 1957 se
suprimió el coro bajo que ocupaba las primeras y segundas columnas de la
entrada. Cierra un extremo de la plaza de El Raso. Tiene incoado
expediente como bien de interés cultural en la categoría de Monumento desde el 1 de julio de 1982. Además alberga numerosas reliquias, entre ellas una lignum crucis."
"El Monasterio de Nuestra Señora de Vico está situado en el municipio de Arnedo, La Rioja (España). Se encuentra a 4 kilómetros de su centro urbano. Del edificio antiguo no queda apenas nada, lo conservado es del gótico del siglo XVI y está habitado por religiosas de la orden Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia.
Tiene un pequeño pero interesante museo de arte sacro
"La pequeña ermita de la Virgen de Vico
está ubicada en las escaleras de subida al monasterio desde el puente
del río Cidacos, un magnífico enclave para reposar, para disfrutar del
paisaje y para hacer una oración.
En sus muros exteriores se pueden leer 2 placas conmemorativas colocadas el día de su inauguración el 20 de diciembre de 2003.
Una, junto a la puerta: “Ermita de Ntra. Sra. de Vico, financiada por suscripción popular. Arnedo, 20-12-2003”.
Y la otra en la parte posterior de la
ermita: “En agradecimiento a Vidal Royo por el diseño y la construcción
de esta ermita y a todas personas que desinteresadamente han
colaborado.(Diciembre 2003). En el interior se puede contemplar un fresco realizado por el pintor georgiano Zaza Papidze que plasma la bella leyenda de la aparición de la Virgen al Kan de Vico."