De origen muy antiguo, quizá de época romana, la ermita está documentada desde el año 1354, cuando estaba dedicada a san Jorge y sólo de forma secundaria a santa Cristina. Con la pujanza económica producida por el comercio marítimo, en la segunda mitad del siglo XVIII, se procedió a la construcción de un templo de mayores dimensiones. La obra se hizo entre los años 1764 y 1772 según proyecto del maestro de casas lloretense Joan Baptista Oliver, dentro de un estilo barroco tardío, tendente al neoclasicismo. Poco después, en 1883, se convirtió en santuario al llegar las reliquias -una costilla, el fémur y parte del cráneo- de los supuestos restos de la santa.
Es un edificio con planta de cruz latina, capillas laterales a cada lado y cimborrio con cúpula. La nave está dividida en dos tramos, el segundo mayor que el primero. En 1786 se añadió el camarín. El portal, de arco rebajado, presenta un entablamento con un friso con escenas del martirio de la santa, rematado por una hornacina donde se encuentra la imagen de la patrona. En las fachadas laterales hay sendos campanarios de espadaña. El altar mayor es neoclásico, hecho con mármol de Carrara. En 1879 se instalaron las vidrieras, de gran vistosidad.
En el interior del santuario existen varios exvotos que consisten en barcos en miniatura, ofrecidos por los marineros en agradecimiento a la santa, la mayor parte del siglo XVIII."
Ver: https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=6339
de 1799, seguramente de origen también italiano.
Sustituía un antiguo retablo renacentista, con escenas de la vida de la santa, del que han sobrevivido cuatro pinturas sobre madera, que podemos ver, restauradas, en la primera capilla lateral de la derecha."
Ver: https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=21520
" La Obrería de Santa Cristina es la entidad que se encarga de su mantenimiento, así como de las tradiciones vinculadas a esta ermita: la fiesta de Els Perdons, la procesión de Santa Cristina, con la regata de S’Amorra Amorra, y el Baile de Plaza o danza de Les Almorratxes.
La procesión del 24 de julio
Cada 24 de julio el pueblo de Lloret sale en procesión marítima con multitud de embarcaciones de todo tipo llevando la imagen y una reliquia de la santa, desde Lloret hasta la playa de Santa Cristina, donde se llega con la regata S’Amorra Amorra, carrera de chalupas (embarcaciones de remo) en la que participan nueve clubs en representación de los antiguos gremios. Se asciende en procesión por el camino de la playa hasta la ermita, con los músicos, la imagen y la reliquia, el sacerdote, las autoridades, las banderas de los nueve clubs de la regata de remo, los obreros o directivos de la entidad, las obreras con los «angelitos» (niños) y todos los acompañantes. Una vez en la ermita se celebra una misa en honor a Santa Cristina y se cantan los gozos. A la salida se prepara un estofado (plato de origen marinero) que se sirve a más de mil personas. Se vuelve a formar la procesión, que regresa a la parroquia de Lloret siguiendo el mismo procedimiento. Hay constancia de esta procesión ya en el año 1607.
El Baile de Plaza
La tarde del 24 de julio, las obreras (cuatro chicas elegidas cada año entre numerosas candidatas) vestidas de gala bailan con sus parejas el Ball de Plaça, danza ceremonial de origen antiguo conocida también como Dansa de les Almorratxes. Una almorratxa es una vasija de vidrio llena de perfume y con una flor blanca que las obreras rompen al lanzarla contra el suelo con fuerza, emulando (según cuenta la leyenda) a una muchacha cristiana que con este gesto rechazó a su pretendiente musulmán, en la época en que los piratas berberiscos hacían estragos en la costa catalana. La danza finaliza con los ocho bailarines cogidos de los brazos dando vueltas alrededor de la plaza. Esta danza ha sufrido transformaciones a lo largo de los siglos. Hay documentos que corroboran su existencia ya en el año 1592. Los nombres de las primeras obreras conocidas datan del año 1764.
La regata S’amorra amorra
Esta regata es una competición tradicional entre los nueve clubs de remo locales que representan los antiguos gremios o cofradías. Consiste en una carrera que se inicia con el trayecto de la playa de Lloret a la playa de Santa Cristina, y a la cual se da la salida cuando se divisa el campanario de la ermita de Sant Pere del Bosc, situada en una colina interior, después de alzar los remos mientras se canta la Salve Regina. Las embarcaciones, situadas en el orden asignado en el sorteo realizado en la plaza del Ayuntamiento la noche del día 23, con tripulaciones compuestas por ocho remadores más el timonero, reman intensamente durante los aproximadamente 2,5 km hasta la playa de Santa Cristina. El ganador no obtiene un premio material; sencillamente logra el honor de la victoria, un honor muy preciado entre los equipos que compiten. La procesión marítima existía ya en el siglo XVI, y las embarcaciones de remo transportaban la comitiva compuesta por los clérigos, autoridades, obreras, músicos y otros. La expresión amorrar significa tocar tierra con la proa de una embarcación. El «grito de guerra» de los antiguos remadores, era «¡Amorra, amorra, sa reliquia! ¡Amorra!». Al parecer, antiguamente, los ganadores recibían como premio un cordero, posible origen del actual estofado que se sirve tras la misa, en la plaza del Pi de la ermita de Santa Cristina. Para finalizar, en la procesión de vuelta hasta la playa de Lloret, tiene lugar una regata con las mismas embarcaciones, pero con tripulación femenina. "
Ver: https://patrimoni.lloret.cat/es/moll-museo-abierto-de-lloret/ermita-de-santa-cristina

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