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14 feb 2019

31/01/2019 Casa Domingo Sitjas II: El árbol de la vida y otros símbolos masónicos

"En el número 11 de la calle de la Portaferrissa podemos ver el bajo relieve que, en principio, parece una inocente representación de un par de niños juguetones, pero que esconde un montón de interpretaciones simbólicas. No soy el primero que apunta a una lectura en clave masónica de este relieve. Intentaré, sin embargo, ir un poco más allá y añadir alguna explicación más. Para ello, analizaré el bajorrelieve desde tres puntos de vista: el histórico, el iconográfico y el administrativo. 
El histórico nos dice que este edificio se construye a partir de 1869. En España, el periodo comprendido entre 1868 y 1874 se conoce como "sexenio democrático". Son seis años muy convulsos, en que los hechos históricos se suceden a un ritmo vertiginoso: abdicación de Isabel II, llegada de Amadeo de Saboya, convertido en el primer rey constitucionalista, asesinato del general Prim (hombre fuerte del régimen), abdicación de Amadeo, proclamación de la I república (cuatro presidentes en poco más de un año y medio), golpe de estado del general Pavía y restauración borbónica en la figura de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Y todo ello, en poco más de 6 años. Realmente, fue un período azaroso, pero por primera vez en la historia de España, durante este sexenio, hubo una total y absoluta libertad de conciencia, de expresión, de reunión, de asociación, etc. Fue un intervalo de explosión democrática que favoreció la aparición y el desarrollo de movimientos republicanos, progresistas, catalanistas, sindicalistas, etc. Este periodo es también una pequeña edad de oro de la masonería catalana y española que, a rebufo de esta libertad, pudo salir de la clandestinidad y presentarse en sociedad con plena y absoluta libertad.
El punto de vista iconográfico nos lleva a hablar de la simbología representada. Podemos ver a dos niños: uno lleva un compás en su mano derecha y un paletín a la izquierda; el otro lleva la regla de 24 divisiones (o pulgadas o grados). Esta presencia de herramientas de albañilería es el primer indicio que nos pone sobre aviso. Además, entre ambos, está el edificio que construyen, hecho de ladrillos o piedras (emblema masónico por excelencia) cuidadosamente colocados. La única piedra que no es cúbica o rectangular es la que corona el edificio y sobre la que coloca la mano el niño de la derecha: una piedra triangular, en clara alusión a Dios, al que a menudo se representa con este triángulo, a veces con un ojo en el interior. A ambos lados del bajo relieve, además, podemos ver dos columnas. A la entrada de la sala del templo de una logia masónica nos reciben, también, dos columnas, a menudo salomónicas o helicoidales (es decir, cuyo fuste se enrolla sobre sí mismo). Estas columnas reciben el nombre de salomónicas por la descripción que se hace en la Biblia de las que había en el vestíbulo del templo de Salomón en Jerusalén, destruido el 586 aC. (I Reyes, 7, 15-22). Las columnas reciben el nombre de Jakim (J) y Boaz (B) y aluden, respectivamente, a la estabilidad y la fuerza.
Por encima de las columnas podemos ver sendas rosas. El vínculo entre la rosa y la masonería lo he explicado ya en otra entrada del blog (véase Sarriá y la masonería III). La expresión sub rosa (bajo la rosa) alude a la obligación que tiene todo masón de mantener en secreto lo que se dice, se hace o se escucha en una tenida (encuentro, reunión) en la logia. El poder del secreto depende del silencio. Lo que se hace bajo la rosa, como centro místico y símbolo de perfección, pertenece al mundo oculto, a la capa más íntima de nuestro ser.
En el centro de la sala del templo de una logia hay dispuestas, formando un triángulo rectángulo, tres columnas, cada una de un estilo diferente: Fuerza (dórico), Sabiduría (jónico) y Belleza (corintio). Estas columnas sostienen, simbólicamente, toda la logia y la masonería. En este edificio de la calle Portaferrissa, justo en la esquina con la calle de Bot, podemos ver cinco columnas: sólo tres de estas columnas tienen el capitel decorado. Y en la fachada de la calle Bot, las columnas tienen un capitel en forma de escuadra.
En la fachada del edificio, además, se puede ver dibujado un árbol de la vida, un símbolo para explicar la unidad de toda la vida. Está presente en muchas tradiciones (Egipto, Sumeria, China, Grecia, América Central) y representa la unión entre el cielo y la tierra, como eje del mundo. Hunde sus raíces en el infierno y eleva sus ramas hacia el cielo. Como se explica en la Biblia, era el árbol del Paraíso cuyos frutos concedían la inmortalidad, idea compartida por otras culturas; en la Cábala, el árbol de la vida es el símbolo que representa las diez emanaciones divinas o sefirot, que sirven para alcanzar el conocimiento más profundo.
Otro detalle no menos sorprendente nos lleva hasta la numerología. Si echamos un vistazo al vestíbulo del edificio, podremos ver un curioso juego numérico. Contamos siete escalones hasta el primer rellano, siete escalones más hasta el segundo rellano y catorce peldaños (siete más siete) hasta el tercer rellano. ¿Casualidad? Lo dudo mucho, teniendo en cuenta la elevada carga esotérica de este número y la importancia que tiene en el mundo simbólico masón: Siete sacramentos, siete pecados capitales, siete virtudes cardinales, siete planetas, siete días de la semana, siete colores del arco iris, siete notas musicales, siete maravillas del mundo antiguo, siete enanos (de Blancanieves), en el Libro del Apocalipsis se abren siete sellos antes de que Dios someta el mundo a siete juicios, ayudado por siete ángeles que hacen sonar siete trompetas para enviar siete castigos sobre los malvados, siete son también los años que tardó Salomón terminar su templo en Jerusalén y siete es el número mínimo de maestros masones necesarios para constituir una logia o para abrir trabajos (véase Sarrià y la masonería III)."
Ver: http://literattours.blogspot.com/2018/03/una-casa-llena-de-referencias-simbolicas.html

"Edificio en esquina de 1867. Aparte de los elementos ornamentales más convencionales del estilo academicista, hay que hacer mención al pequeño grupo escultórico que podemos ver encima del portal de entrada. Son dos niños que sostienen diversos elementos propios de la iconografía masónica: una escuadra, un compás, una paleta, unos planos..."

Ver: http://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=9230

Carrer Portaferrissa, 11 

















24 oct 2016

29/06/2016 Casa Domingo Sitjas

"Edificio en esquina de 1867. Aparte de los elementos ornamentales más convencionales del estilo academicista, hay que hacer mención al pequeño grupo escultórico que podemos ver encima del portal de entrada. Son dos niños que sostienen diversos elementos propios de la iconografía masónica: una escuadra, un compás, una paleta, unos planos..."

Ver: http://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=9230
Carrer Portaferrissa, 11



















"Los niños masones de Portaferrissa
Barcelona secreta 
Un conjunto escultórico sobre la entrada del edificio de 1867 en la esquina con Bot es una alegoría de la sociedad secreta en la que aparecen las herramientas de los antiguos constructores de catedrales

Se trata de un edificio de 1867 promovido por el constructor Domènec Sitjàs i Margenat que sustituyó a uno anterior que se erigía en la esquina de Portaferrissa con Bot. La composición del relieve escultórico no ofrece lugar a dudas. Es de claro contenido masónico, en primer lugar porque trata de la albañilería, oficio que se relaciona con los orígenes en los constructores medievales de catedrales de la sociedad secreta.

Las herramientas que sostienen los niños son las que utilizan los masones en sus trabajos simbólicos. Uno de los niños sostiene un compás con la mano derecha y una paleta en la izquierda. En su significado filosófico, el compás marca los límites de cada masón y con la paleta se extiende la solidaridad fraternal entre los miembros de la sociedad. El segundo niño sostiene con la mano derecha un nivel en forma de cartabón y en la izquierda una regla. El cartabón, ya sea usado como escuadra o nivel, indica el camino recto que debe seguir la moral de los masones. La regla, normalmente de 24 divisiones, señala los trabajos y actividad de los hermanos a lo largo del día.

El relieve lleva la firma de J. Roig. Es más que probable que se trate de Joan Roig, un escultor muy prolífico en aquella época en Barcelona. Trabajaba para la burguesía, especialmente, pero no solo, en escultura funeraria. El conjunto de Portaferrissa encaja en su actividad. Una de sus obras más conocidas en la capital catalana es la escultura La dama del paraigües, que se encuentra en el parque de la Ciutadella. También participó en parte del pedestal que sostenía la estatua de Antoni López, retirada hace unos años por su pasado esclavista. Es igualmente autor de algunas de las esculturas que adornan la fachada de la catedral. "

Ver: https://www.lavanguardia.com/internacional/20250504/10643381/quienes-son-principales-candidatos-catedra-san-pedro.html