Inspirados por el racionalismo arquitectónico que prima la funcionalidad y la sencillez, los arquitectos tuvieron en cuenta el criterio del doctor Lluís Sayé al levantar el conjunto: eran necesarias unas estructuras que permitieran una correcta ventilación y circulación del aire y un buen soleamiento para el tratamiento de los enfermos. Y así se hicieron, aunque el trío de arquitectos tuvo que luchar con algunas ordenanzas municipales para conseguirlo."
Ver: http://patrimoni.gencat.cat/es/coleccion/dispensario-antituberculoso
Carrer Torres i Amat, 8 - 14
Ver en 2016, 2018, 2021(1) y 2021(2)

