"Va
ser Consolat de Dinamarca de 1939 fins a 1943, la propietat era de la
família Junyer i van ser els hereus, el matrimoni Junyer -Canals, que
van fer la donació a la Diputació. Els veïns i en concret el Grup
d'Estudis Coll-Vallcarca, hem reivindicat des de fa 6 anys que s'obri al
veinat com a centre cultural."
"FueConsulado de Dinamarcade 1939hasta 1943, la propiedadera de lafamiliaJunyeryfueron losherederos, el matrimonioJunyer-Canals,que hicieronla donaciónala Diputación.Losvecinos yen concretoel Grupode EstudiosColl-Vallcarca,hemos reivindicadodesde hace6años quese abraal vecindariocomo centrocultural."
Los barrios de Vallcarca y El Coll, en el distrito de Gràcia, aliviarán su déficit crónico de equipamientos con la apertura del antiguo consulado de Dinamarca como centro cultural
y cívico. La conquista ciudadana del palacete –muy reivindicado por los
vecinos– se materializará el próximo mandato, pero el primer paso ha
tenido lugar este jueves con la firma de la cesión de uso entre la Diputació y el Ayuntamiento de Barcelona.
El consistorio dispondrá del inmueble durante al menos 15 años, pagará
las obras de adecuación y pactará los usos con las entidades de la zona,
que piden que aloje el Museu del Còmic i la Il·lustració desahuciado del Castillo de Montjuïc en 2009. Situado en un extremo del puente de Vallcarca, el inmueble pertenece a
la administración provincial desde 1979, cuando la presidía el recién
retornado Josep Tarradellas. Lo habían legado en vida el artista Joan Junyer y la pedagoga y científica Dolors Canals,
un matrimonio de intelectuales republicanos exiliados en América, que
pidieron específicamente que la finca se dedicara al fomento de la
cultura y a la educación. Sin embargo, hasta ahora la Diputació sólo lo
usaba como almacén de libros. En abril de 2013, el Ayuntamiento anunció
que pediría la cesión del edificio,
propuesta por el grupo Unitat per Barcelona (ERC, DC y RCat), que a su
vez recogía la petición del Grup d'Estudis d'El Coll-Vallcarca. Casi dos años después y en la recta final del mandato para ambas
instituciones, la firma del convenio certifica el inicio de una nueva
etapa para el desaprovechado palacete. "Es un proyecto del próximo
mandato", advierten portavoces municipales. El edificio está catalogado y
tiene tres plantas –en total 472 m2– y un pequeño jardín alrededor.
Según consta en el dictamen favorable a la cesión que aprobó el Pleno de
la Diputación el pasado 5 de marzo, la cesión será gratuita y podrá
prorrogarse por dos periodos de cinco años, pero para que se materialice
el Ayuntamiento debe "destinar la finca a equipamiento cívico de
dinamización cultural como Casal de Barri", que "podrá ser gestionado
por entidades bien arraigadas al territorio". De no cumplirse esta
condición, el Diputación recuperaría el uso del inmueble "sin necesidad
de preaviso". Así, Distrito de Gràcia y entidades deberán negociar unos usos
definitivos que encajen en esta definición y con la distribución del
espacio en habitaciones. Mientras tanto los herederos de Dolors Canals
deberán vaciar o autorizar el vaciado de la casa, puesto que el
matrimonio se reservó el usufructo de la segunda y tercera plantas hasta
su fallecimiento en 2010 y todavía contienen efectos personales
–muebles, correspondencia y obras de arte– que podrían ser de interés
para la familia. Cuando el inmueble esté vacío y su destino acordado,
podrán empezar las obras de adecuación. El estado del edificio es
"bueno", según explicó la regidora Maite Fandos en el consejo de barrio de Vallcarca, por lo que no requerirá una intervención muy profunda. Una casa del cómic para un barrio de historietas El Grup d'Estudis d'El Coll-Vallcarca ha dinamizado durante los últimos años la reivindicación de un uso cultural para el edificio, conocido como 'El Consolat'. Proponen que albergue los fondos del desahuciado Museu del Còmic i la Il·lustració de Barcelona –no confundir con el de Catalunya, que proyecta instalarse en Badalona–,
que se expusieron en el Castillo de Montjuïc de 2004 a 2009 y que desde
hace casi dos años están esparcidos entre un almacén de la avenida de
Vallcarca y varias casas particulares. Se trata de ilustraciones,
revistas, cromos y dibujos de entre 1876 y 1979, cedidas por sus autores
o coleccionadas por los integrantes de la asociación que creó el museo
en 1997. Josep Callejón, presidente del Grup d'Estudis y accidentalmente
también del Museu –por el fallecimiento de su anterior presidente,
Eduardo Pérez–, defiende que Vallcarca tiene un vínculo especial con las
viñetas y por ello los fondos deberían exponerse en este barrio. "Aquí
estaban la Editorial Bruguera y los estudios de cine y animación Balet y Blay
y a su alrededor nacieron o vivieron dibujantes destacados como los
hermanos Blasco, Antoni Garcia Bartolomé, Antoni Borrell, Pepita
Pardell, Arturo Moreno…", enumera. Más de 30 entidades culturales y
vecinales, además de ciudadanos a título particular, apoyan su propuesta
de museo, subraya Callejón. "El Ayuntamiento ya nos ha advertido que
difícilmente habrá una exposición permanente de viñetas en 'El
Consolat', pero nos gustaría que al menos pudiera acoger muestras
temporales con lo más destacado del fondo del museo y cursillos de
dibujo de cómics", señala. El injusto olvido de los Junyer-Canals A petición de la Diputació, el municipio deberá
instalar en la entrada del antiguo consulado "un elemento
identificativo" que divulgue la trayectoria artística y profesional del
matrimonio Junyer-Canals. Josep Junyer (1904–1994)
fue un artista de gran reconocimiento durante los años 20 y 30. Hijo de
una familia burguesa muy bien relacionada con los círculos artísticos e
intelectuales, Junyer formó parte de la generación de artistas que
vivía y creaba a caballo de Barcelona y París: Miró, Picasso, Gargallo,
Fenosa... Sin embargo, la Guerra Civil quebró su carrera y tuvo que
exiliarse junto a su esposa, primero en Costa Rica y luego en Nueva
York. En América logró un notable prestigio como figurinista y decorador
escénico e incluso protagonizó en 1945 una exposición monográfica en el
MOMA, que conserva la mayor parte de sus obras. Aunque volvió a
Barcelona en 1977 y el Palau Robert le dedicó una retrospectiva en 1989,
sigue siendo un artista desconocido para la mayoría de catalanes. Su mujer, Dolors Canals (1913-2010),
tampoco ha recibido el reconocimiento público que correspondería a su
trayectoria. Especializada en puericultura, Canals fue una de las
pioneras de la educación infantil y la pediatría en Catalunya. Fue la
artífice de la red de guarderías públicas de Barcelona durante la Guerra
Civil, unos innovadores espacios para niños de cero a seis años
atendidos por un equipo interdisciplinar de pediatras, psicólogos y
pedagogos que ofrecían a los más pequeños nociones de pintura, música e
incluso ética. Durante su exilio en el Caribe y en Estados Unidos se
centró en neonatología, compaginando la investigación con la docencia
universitaria. También supervisó la creación de una red de guarderías en
Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial, presentó un programa de
radio en la CBS durante años y dirigió el área de Medicina de una gran
editorial. Al volver a Catalunya creó el Centre 0-3, dedicado a
la documentación, investigación y formación de profesorado para la
primera infancia. La guardería pública de Sant Martí de Provençals lleva
su nombre desde 2011. "No tuvieron hijos, pero en Costa Rica acogieron a un niño cubano que
no quiso acompañarles a EE.UU. y que se ve que hoy trabaja como taxista
en La Habana", explica Callejón. "Nunca hemos aclarado qué herederos de
Dolors Canals reclaman sus pertenencias", lamenta. Quizá con la nueva
vida cultural del antiguo consulado danés, los Junyer-Canals podrán al
fin salir del olvido. Al menos, para los vecinos de Gràcia."
Gracias a Carme Ferrerpor aportar: "Hay
algunas imprecisiones que recogió la prensa, no fueron a Costa Rica
fue Santo Domingo i el niño que acogieron no era cubano sino dominicano.
El jardin de la casa no era pequeño, era de grandes dimensiones pero
fue expropiado por el Ayuntamiento i el barrio reivindica que vuelva a
fotmar parte de la casa en rl nuevo proyecto."