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24 nov 2018

20/11/2018 Gaudí desconocido: Las Farolas Monumentales

"Gaudí iluminador, el proyecto que no fue 
POR JOAN BASSEGODA NONEL
Actualizado 15/03/2010 - 11:21:21
En el mes de diciembre de 1881 se inauguró la iluminación eléctrica de Barcelona mediante quince farolas en el paseo de Colón. La tarea la llevó adelante la Sociedad Española de Electricidad, creada en 1875 por el ingeniero Narciso Xifra Masmitjà (1848-1934), que contó con la colaboración del también ingeniero Tomás J. Dalmau.
Con todo el año anterior, o sea 1880, José Sarramalera Aleu, ingeniero y director de la compañía industrial que llevaba su nombre, había presentado al Ayuntamiento otro proyecto de iluminación eléctrica, más ambicioso y completo, que no se llegó a realizar. El estudio artístico del proyecto lo encargó Sarramalera a Antonio Gaudí, al que conoció en la Escuela de Arquitectura cuando inició la carrera que luego cambiaría por la ingeniería. Gaudí trabajó en la sociedad Padrós & Borràs donde Sarramalera también colaboró en los últimos tiempos de estudiante con un proyecto de tranvía eléctrico que debía unir la puerta de la Paz con los jardines de Villa Arcadia en la montaña de Montjuïc.
Ocho farolas
Gaudí, que ya había realizado en 1878 un proyecto de farolas de gas que se instalaron en la plaza Real y plaza de Palacio, imaginó unas enormes farolas de más de veinte metros de altura adornadas con los nombres de los almirantes catalanes más famosos como Llúria, Mallol, Rocafort, Marquet y Cortada. También se podían leer nombres de batallas importantes como las de Artaqui o Filadelfia, junto con escudos heráldicos que Gaudí tomó de la Armería Estruch de la Rambla de Cataluña.
De este proyecto, que por ser tan atrevido debió espantar a las autoridades municipales, se tiene noticia por tres dibujos de Gaudí. Dos de ellos, que mostraban distintas soluciones de las farolas en alzado, los publicó Ràfols en su biografía de Gaudí en 1929 y desaparecieron con la quema del archivo de Gaudí en la Sagrada Familia, en julio de 1936.
El tercero, también publicado en 1929, quedó en poder de Ràfols, que lo retuvo cuando hizo la ordenación de los dibujos que Gaudí tenía en su casa del parque Güell. La viuda de dicho historiador y arquitecto lo entregó al autor de este artículo el 19 de enero de 1968. Este dibujo merece un especial comentario pues se trata de una perspectiva a vista de pájaro del puerto y la parte baja de la ciudad de Barcelona. En el dibujo, Gaudí consideraba libre todo el frente marítimo de Barcelona, después de la caída de la muralla de Mar i del Baluart de les Puces junto a las Atarazanas. Con esta base situaba ocho de sus monumentales farolas en sitios estratégicos, pero con visión de futuro, ya que algunos se proyectaban al final de unas calles que solo existían en el proyecto de Ensanche de Cerdà de 1859 que, por lo que las vías del Casco Antiguo se refiere, no se empezó hasta el comienzo de la Gran Vía «A», hoy Vía Layetana, en 1907.
Gran Vía «C»
Las farolas de Gaudí se colocaban la primera en el comienzo de la carretera de Can Tunis para subir a Montjuïc, la segunda al final de la entonces inexistente Gran Vía «C» que se abrió mucho más tarde y que recibió el nombre de García Morato, hoy Drassanes. La tercera estaba al final de las Ramblas, justo donde en 1888 Cayetano Buigas Monravà construyó el monumento a Colón. La siguiente estaba frente a la plaza del duque de Medinaceli, donde ya había el monumento de hierro colado al almirante Galcerán Marquet, obra del arquitecto Francisco D. Molina Casamajó. Otra farola se situaba al final de la calle de Simón Oller, que es prolongación de la de Aviñón. La siguiente farola quedaba al final de la inexistente Vía Layetana, es decir, donde estaban entonces los arcos de Los Encantes, junto a la casa de la Lonja de Mar.
En el esquemático pero interesante dibujo de Gaudí se pueden ver la iglesia de Santa María de la Mar, los pórticos de Xifré y hasta el monumento llamado del genio catalán en la plaza de Palacio. La séptima farola aparece, donde más tarde estuvo la Casa de Máquinas del puerto y la octava, en el sitio que luego ocupó el Depósito Mercantil. El dibujo de Gaudí continúa con lo que fuera «la Machina», una grúa de gran potencia y acaba con la escollera antigua, con la Capitanía del Puerto y la llamada Linterna Vieja. También se puede ver en el dibujo un esbozo de la catedral de Barcelona y el trazado de las distintas calles de la ciudad. Es posible ver en el dibujo el embarcadero de la Puerta de la Paz y diversos veleros surtos en el puerto.
Cartulina
El dibujo lo hizo Gaudí sobre una cartulina que era su tarjeta personal, de las pocas que mandó imprimir a lo largo de toda su carrera. Fue cuando estableció su primer despacho profesional. La tarjeta contiene un texto dibujado de la mano de Gaudí que reza: «Antº. Gaudí, arquitecto. Bufe- te=Call-11-3», impreso en litografía. La tarjeta, en cuyo dorso dibujó Gaudí la perspectiva axonométrica de Barcelona mide 13,5 por 24 cm. Durante cierto tiempo tuvo Gaudí su despacho en el tercer piso del número 11 de la calle del Call, muy cerca de la plaza de San Jaime.
El edificio se ha conservado tal como lo habitó Gaudí. El nombre del arquitecto impreso en la tarjeta muestra unos trazos muy floridos con lo que, sin duda, el novel arquitecto, la tarjeta se imprimió en 1878, el mismo año en que Gaudí ganó su título profesional, intentaba atraer a los clientes, cosa difícil para un forastero en la ciudad sin apenas relación social alguna.
El proyecto de Gaudí para la iluminación del paseo, que se llamó de la Muralla de Mar y luego de Colón y de Isabel I, demuestra que el recién laureado alarife estaba al tanto del progreso de la ciudad de Barcelona en el campo de la electricidad y del urbanismo que soñó Ildefonso Cerdà hace 150 años."


Fotos propias de la ponencia "Más luz sobre las farolas monumentales de Gaudí" de Xavier Jové en el Tercer Congreso Mundial Gaudí 2018 
 
 










9 nov 2018

08/10/2018 Farolas de Pere Falqués en la Avinguda Gaudí II

"Las farolas de Pere Falqués: En cada extremo de los tres primeros tramos de la avenida Gaudí se ubican sendas farolas modernistas, diseñadas por Pere Falqués, con una base de piedra esculpida por Alfons Juyol y la parte superior de hierro forjado por Manuel Ballarín. Las seis farolas, que datan de 1909, fueron ubicadas originalmente en el llamado Cinc d'Oros -actual plaza de Juan Carlos I- de donde fueron retiradas en 1957 por obstruir el tráfico. Tras varios años guardadas en almacenes municipales, en 1985 fueron recolocadas su actual emplazamiento".

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Avenida_de_Gaud%C3%AD
Avinguda Gaudí






















19 ago 2016

21/05/2016 Farolas de Pere Falqués en la Avinguda Gaudí

"Las farolas de Pere Falqués: En cada extremo de los tres primeros tramos de la avenida Gaudí se ubican sendas farolas modernistas, diseñadas por Pere Falqués, con una base de piedra esculpida por Alfons Juyol y la parte superior de hierro forjado por Manuel Ballarín. Las seis farolas, que datan de 1909, fueron ubicadas originalmente en el llamado Cinc d'Oros -actual plaza de Juan Carlos I- de donde fueron retiradas en 1957 por obstruir el tráfico. Tras varios años guardadas en almacenes municipales, en 1985 fueron recolocadas su actual emplazamiento".

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Avenida_de_Gaud%C3%AD
Avinguda Gaudí







17 may 2016

22/04/2016 Farolas de Gaudí (Plaça Reial, Pla de Palau y las desaparecidas de Vic)

"Farolas para la Plaza Real y Pla de Palau

1879

Mientras Gaudí estudiaba, colaboró como delineante con Josep Fontserè i Mestre en la reja de entrada del Parc de la Ciutadella y al finalizar, el Ayuntamiento de Barcelona le encargó el diseño del alumbrado público de dos plazas de la ciudad: la Plaza Real y Pla del Palau.

Un joven Gaudí recién licenciado como arquitecto realizó dos diseños diferentes, uno de farolas de seis brazos y otro de tres, ambas con lámparas de gas con base de piedra de las que se erige una columna de hierro forjado y bronce.

Las dos de la Plaza Real tienen seis brazos y se caracterizan por el colorido que presentan desde la base de piedra, donde Gaudí fijó un gran medallón de hierro con motivos florales. De él surge la columna de hierro fundido en cuya parte baja tiene una sutil ornamentación vegetal de hojas de hiedra. En la mitad de la columna ubicó un escudo de Barcelona y más arriba pequeñas ornamentaciones florales de color rojo justo debajo de los seis brazos que sostienen los faroles de cristal. La parte más original es, sin duda, el remate, con un caduceo con las dos serpientes y un casco alado, símbolos que aluden a Mercurio, el dios romano del comercio, actividad con la que Barcelona se identificaba en aquel momento, una ciudad muy comercial gracias al puerto situado cerca de la Plaza.

La sencillez planteada en estas farolas por Gaudí se atestigua en el proyecto presentado por él mismo al Ayuntamiento donde justifica además la elección de todos los materiales previstos en su realización:
“Hacer un candelabro de noble sencillez sin raquitismo, dando a cada parte la importancia que requiere y sujetándolo a cumplir estrictamente las necesidades con cuyo objeto ha sido creado: se ha seguido con un deber de formalidad la mayor franqueza en el uso de los materiales, dejándoles completamente vista su estructura y disposición, no pudiendo admitir, en absoluto, que una capa de color intentara la ilusión de materiales y objetos que no existen y que la intemperie se encarga continuamente de hacer desaparecer, mostrando el verdadero material a semejanza de la desnudez del mendigo vista entre harapos”.

A pesar de ser uno de los primeros proyectos de Gaudí, ya destaca su seguridad constructiva a juzgar por la mención que hace Gaudí a los pagos en el propio proyecto ejecutivo. Gaudí no propuso un sistema de pago de la obra a precio fijo o alzado, como se hacía en la época, sino al precio que saliera después de su colocación. De esta manera Gaudí estaba convencido que se gastaría menos de lo presupuestado: tres mil seiscientas cinco pesetas, imprevistos incluidos. 

Ver también su proyecto no realizado de farolas moniumentales para el Paseo Colón




Una década después de realizar las farolas de Plaza Real, en 1890 se encargó de las de Pla de Palau en la misma ciudad, ubicadas delante de la Delegación del Gobierno. El planteamiento es igual que las de la Plaza Real, salvo que constan únicamente de tres brazos y de menor ornamentación. El coronamiento tiene forma de corona invertida, apoyada en tres dragones, con las cabezas que sobresalen".

Ver: https://www.casabatllo.es/antoni-gaudi/farolas-para-la-plaza-real-y-pla-de-palau/







 


 
"Las coronas invertidas de Gaudí
BARCELONA SECRETA
Dos farolas en el Pla de Palau obra del arquitecto muestran el símbolo real al revés en su parte superior, lo que podría interpretarse como un mensaje antimonárquico por su cercanía con la antigua residencia de los reyes

En un inicio, Gaudí realizó cuatro farolas para el Pla de Palau, dos junto a la Facultad de Náutica y otras dos junto a la fachada lateral de la antigua aduana, hoy sede de la Delegación del Gobierno, aunque en un estado de abandono notable y pendiente de una rehabilitación que nunca llega. Estas son las dos que han llegado hasta nuestros días. Se remontan a 1889, una década después de las realizadas para la plaza Reial. De hecho, las del Pla de Palau son una simplificación de las de 1879.

Además del número de brazos, la diferencia esencial entre los dos tipos de farola es que las de la plaza Reial están coronadas con un casco alado que representa el caduceo de Mercurio, dios griego y romano del comercio, la negociación y los mensajeros.

Las del Pla de Palau tienen la citada corona invertida con dos cabezas de serpiente. Se podría interpretar como un símbolo antimonárquico del arquitecto de Reus. Se conoce que, en su juventud, Gaudí simpatizaba con los círculos liberales y anticlericales, aunque en sus últimos años se había convertido en un ferviente católico.

Así, el significado antimonárquico de la corona invertida es tan solo una hipótesis. Hay que señalar, sin embargo, que estas farolas se encuentran a pocos metros del que fuera palacio real de Barcelona, que se erigía frente al edificio de la Delegación del Gobierno. Había sido un antiguo almacén de lana que, en el siglo XVII, tras la Guerra dels Segadors, se habilitó como residencia del virrey de Catalunya y, más tarde, del capitán general. De ahí lo de Pla de Palau. En 1844, se convirtió en palacio real hasta que fue destruido en 1875 por un incendio, 22 años antes de que se instalaran las farolas de Gaudí. El genial arquitecto se llevó el secreto de las coronas invertidas a la tumba." 

Ver: https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20250928/11099567/coronas-invertidas-gaudi.html 






"Farolas de la Plaza del Ayuntamiento de Vic (1910-1924)
Fueron construidas en 1910 con elementos de basalto verticales sobrantes de las obras de la Cripta Güell, agrupados y apoyados en uno central más alto, del que penden unos brazos de hierro forjado, dejando traspasar la  luz entre sus filigranas. Fueron ideadas por Gaudí cuando pasaba unos días en casa de sus amigos los Rocafiguera, debido a una depresión nerviosa. Una de esas tardes, preguntó a sus amigos: “¿Cómo se llama esa planta?”, señalando un largo tallo con hojas lanceoladas y campanillas rojizas, que reciben el nombre de “pendientes de la reina”. Nada hay de raro en esa estrambótica (para algunos) creación, que además obstaculizaba el tránsito de los vehículos que comenzaban a circular por la ciudad, y producía un estruendoso sonido cuando el viento agitaba sus colgantes. Encima se había hecho habitual que la gente hiciera sus necesidades entre las grietas de sus piedras. Gaudí, como tantas otras veces, había atrapado las secretas herencias de la Naturaleza, trasladando a hierro las delicadas flores colgantes del jardín de sus amigos, en la calle Cassadó. Pero la dictadura de Primo de Rivera no veía con buenos ojos la obra de un catalán, promovida por otro catalán (el obispo Torres i Bages), en homenaje a otro catalán (Jaume Balmes). Esto, unido a las demás quejas antes mencionadas, hizo que finalmente el 12 de agosto de 1924 las farolas fuera derribadas y demolidas, usando los desperdicios para asfaltar carreteras y perdiéndose para siempre una original obra gaudiniana"