La
arqueología, a veces, avanza a golpes de pala. Y otras, con giros
conceptuales. Lo ocurrido en el número 3 de la calle Hèrcules, en el
Gòtic, durante la ampliación del Gran Hotel Barcino, pertenece más bien a
la segunda categoría. Aquí, bajo la histórica Casa Requesens, el
hallazgo de un pavimento de losas de piedra de Montjuïc correspondiente
al foro romano, y datado entre los años 15 y 10 a.C. (es decir, en el
momento fundacional de la colonia romana de Barcino, la actual
Barcelona), ha obligado a replantear 90 grados la orientación de su
corazón político.
Se
trata de un enlosado excepcional, tanto por su extensión (42 metros
cuadrados documentados hasta ahora) como por la envergadura de sus
piezas: bloques rectangulares de hasta 1,49 metros de largo, con
grosores que alcanzan los 35 centímetros.
En
las ciudades romanas, la trama urbanística se organizaba en torno a dos
ejes principales: el cardo, de norte a sur, y el decumanus, de este a
oeste. Hasta ahora, se asumía que el foro se alineaba con el cardo, en
la zona de la plaza de Sant Jaume y el Palau de la Generalitat. En
cambio, la nueva evidencia indica que seguía el decumanus, es decir, se
extendía en dirección paralela al litoral, de este a oeste, alineándose
con la ruta que conectaba la ciudad con el puerto. Hablamos por lo tanto
de un hallazgo que no solo corrige un simple detalle técnico, sino que
reconfigura a todas luces la lectura urbanística del centro histórico de
Barcelona.
El
foro romano era el espacio que articulaba la vida pública. Allí se
levantaban los templos, la basílica judicial, los edificios
administrativos, las estatuas honoríficas... Aceptar el cambio de su
orientación obligará a revisar a partir de ahora la posición relativa de
todos esos elementos y a reinterpretar restos ya conocidos.
Una excavación compleja
La
intervención arqueológica se inició en junio del 2023 con el mero
objetivo de controlar la excavación de un foso de ascensor proyectado en
el interior de la casa Requesens, que alberga el Gran Hotel Barcino.
Sin
embargo, al profundizar más allá de los niveles medievales, situados
apenas a 1,15 metros, apareció, a más de dos metros bajo la cota actual,
un pavimento de losas de gran formato perfectamente escuadradas. El
hallazgo obligó a detener la obra y se replanteó por completo el
proyecto. Lo que iba a ser una actuación puntual de apenas seis metros
cuadrados se amplió hasta alcanzar unos 80.
Fue
necesario desmontar estructuras posteriores, documentar estratigrafías
complejas y, al mismo tiempo, garantizar la estabilidad del edificio
gótico. La intervención se organizó en tres fases en un proceso que se
ha prolongado cerca de tres años.
Del siglo I a.C. hasta hoy
Asimismo,
la excavación ha permitido descubrir y documentar toda la historia del
lugar, desde el siglo I a.C. hasta el día de hoy. Bajo los niveles
actuales aparecieron las estructuras romanas de la fundación de Barcino,
con su pavimento monumental, un tramo de hormigón que marcaba los
límites del foro pero también un sistema hidráulico de pozos y sifón que
permitía mantener el agua limpia y operativa. Sobre estas
construcciones romanas se identificaron restos de la Antigüedad tardía,
cuando algunas piezas fueron retiradas y reutilizadas, y después muros,
suelos y caminos de época visigoda y altomedieval, acompañados de
cerámicas, monedas o brazaletes que muestran que el espacio continuó en
uso.
También
se encontraron fragmentos de mármol de importación procedentes de
distintos puntos del Mediterráneo, desde Carrara hasta Anatolia o
Egipto, y elementos romanos reutilizados en la arquitectura gótica de la
Casa Requesens, así como una gran sitja medieval excavada
parcialmente sobre estructuras anteriores. La superposición de todas
estas capas revela cómo un mismo lugar fue cambiando de función a lo
largo de los siglos, adaptándose a la vida de la ciudad en cada época.
Entre
los hallazgos más curiosos también figuran monedas islámicas y una
pieza de la época de Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, que ayudan a
situar la actividad del espacio entre los siglos VIII y X y que
confirman que el área seguía siendo un punto de tránsito y actividad
mucho después del declive del foro romano.
Además,
han aparecido fragmentos epigráficos romanos, incluido el pedestal de
Luci Licini Segundo, un personaje de relevancia cívica en la colonia,
que conectan el espacio con la vida social y simbólica de Barcino.
Presentación
En
la presentación del hallazgo, celebrada este martes en el Gran Hotel
Barcino, han participado el concejal de Cultura del Ayuntamiento de
Barcelona, Xavier Marcé, y Jordi Amorós, director de la obra por parte
del Servei d’Arqueologia de Barcelona, quien ha detallado el desarrollo
de la excavación. También ha intervenido Xènia Gargallo, CEO de la
cadena hotelera Gargallo, quien ha confirmado que los restos
arqueológicos, debidamente restaurados, serán integrados en el recorrido
del hotel.
Gargallo
ha explicado que el pavimento fundacional del foro será visible, con
iluminación e interpretación contextual, lo que permitirá al público
comprender la relevancia histórica del espacio. La zona, que formará
parte de la sala de desayunos del hotel, se abrirá ocasionalmente a
visitas guiadas en colaboración con el Museu d’Història de Barcelona."
Ver: https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20260224/11474157/giro-90-grados-historia-barcelona-foro-romano-alineado-mar-montana.html