La
escultura modernista ha sido una manifestación artística a menudo
eclipsada por la pintura y la arquitectura de la misma época. Ahora, sin
embargo, el Museo Europeo de Arte Moderno ha decidido ponerle el foco y
darle el espacio que merece con una exposición que quiere mirar nuestra
historia artística con una mirada más abierta y amplia.
Soñadores
y tentaciones. La escultura en Cataluña en tiempos del Modernismo es el
título de la muestra que se puede visitar en el MEAM. La propuesta hace un recorrido extenso
por la producción escultórica catalana de finales del siglo XIX y
principios del XX, y se presenta como una de las exposiciones más
relevantes y ambiciosas de la trayectoria del museo.
Bajo la mirada del comisario Juan C. Bejarano , casi un centenar de piezas dibujan un itinerario que conecta nombres como Josep Llimona, Miquel Blay, Enric Clarasó, Eusebi Arnau Lambert Escaler, Carles Mani y Emili Fontbona
con otras menos conocidas. El objetivo no es sólo reivindicar a estos
escultores, sino también situar su obra en un contexto más amplio,
mostrando cómo la escultura jugó un papel clave en la construcción de la
identidad visual de la época. Además de esculturas, la muestra
incorpora muebles, pinturas, libros y otros objetos que ayudan a recrear
el clima creativo del momento. Esto permite ver claramente cómo la
escultura dialogaba con otras disciplinas y hasta qué punto formaba
parte de un mismo impulso cultural.
Una
parte importante de las obras proceden de la colección propia del MEAM,
considerada la mayor en manos privadas dedicada a la escultura
modernista en todo el Estado español. A este fondo se le suman préstamos
puntuales de coleccionistas particulares y de algunas instituciones
públicas. Entre las piezas más destacadas, se encuentran obras tan
emblemáticas como Desconsuelo de Llimona o Los degenerados de Carles Mani,
pero también se podrán ver trabajos que se muestran al público por
primera vez.
Hasta
ahora, la escultura modernista había quedado fragmentada en muestras
puntuales dedicadas a grandes nombres y sobre todo, Josep Llimona —quien
ya protagonizó una gran antológica en el MEAM en 2014—, pero nunca se
había ofrecido una visión global y profunda de este universo
escultórico. Esta exposición es, por tanto, una oportunidad para
redescubrir el arte que dio forma a los sueños y tentaciones de una
época que marcó la auténtica edad de oro cultural de Cataluña."
Ver:https://www.bonart.cat/es/n/45427/sonadores-y-tentaciones-una-reivindicacion-de-la-escultura-modernista
Ver primera parte del reportaje sobre la exposición