Solo en Sabadell el sábado instaló 23, una de ellas en honor a Antoni Hilario Planellas,
un soldado del ejército republicano. "Mi padre no quería ir a la guerra
–explica roto de emoción su hijo Antoni-, era un hombre de paz, estaba
contra toda forma de violencia, pero tuvo que alistarse". Al terminar
la guerra civil, cruzó la frontera hacia Francia, pero le hirieron y le trasladaron a un hospital. "Después se lo llevaron". Fue deportado a Mauthausen y murió, con 37 años, en el campo de Gusen en enero de 1941.
Republicanos exiliados en Francia
La gran mayoría de españoles que sufrieron los campos nazis –se calcula que cerca de 10.000- eran republicanos exiliados en Francia. Tras la ocupación, fueron capturados y enviados a campos de exterminio, principalmente al de Mauthausen-Gusen. Es el caso de Emili Ferrando Rosell,
otro homenajeado sabadellense que luchó por la República en el frente
de Aragón. "Tras la guerra se exilió a Francia, desde donde recibimos
algunas cartas", explica su hija Roser, que apenas tenía unos meses de vida cuando su padre se marchó al frente.
Después
le perdieron el rastro y durante más de 20 años, la familia de Emili no
supo nada de él, hasta que alguien se puso en contacto con ellos para
que cobraran una indemnización del gobierno alemán. Así
descubrió que su padre había muerto en el campo de concentración
de Gusen. Para Roser, "la iniciativa de Gunter Demnig –e impulsada
por por el Memorial Democràtic de Catalunya- es un 10, ya que busca que la memoria perdure, que no se borre nunca".
Centinelas contra el olvido
No es la primera vez que el artista alemán coloca adoquines en las calles catalanas -en el 2015, el pueblo de Navàs fue pionero - pero ha sido el más extenso. Además de Sabadell, también se han colocado stolpersteine en Olesa de Montserrat, Segarra, Granollers, Girona y en Els Guiamets (Priorat), el pueblo de
Neus Català. La superviviente del campo de Ravensbrück, de 102
años, acudió junto a su familia al homenaje. "Es un honor poner
una stolperstein a Neus, porque hay pocas que se puedan colocar a
personas que todavía están vivas". Su hija, Margarita Català, agradeció
en nombre de su madre –todo un símbolo de la recuperación de la memoria
histórica- el acto y aseguró que estas piedras contribuyen a que la
historia no sea algo abstracto y lejano. "Son como centinelas -añadió-
que impiden el olvido de todas aquellas violencias infringidas. La
realidad actual de numerosos países de Europa, dónde la xenofobia y la
extrema derecha levantan la cabeza, nos muestra la gran necesidad de la
memoria". " a
Ver: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180131/tropezar-con-el-holcausto-6592250