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8 jun 2026

03/06/2026 Sabadell. Stolpersteine Antoni Hilario Planellas deportado a Mauthausen

"Tropezar con el Holocausto

Gemma Varela
31 ene 2018  
 
En las aceras del centro de Berlín no es raro toparse con una stolpersteine, literalmente significa piedra para tropezar. Se trata de unos pequeños adoquines de latón que el artista alemán Gunter Demnig lleva colocando desde hace 25 años frente a las casas de las víctimas del nazismo. Demnig empezó su homenaje bajo la máxima de que "una persona solo es olvidada cuando su nombre es olvidado"; así que en las stolpersteine graba el nombre del deportado, la fecha de nacimiento y la de defunción, en el caso de que fuera asesinado por el régimen de Hitler. Se trata de tropezar con la historia para que no caiga en el olvido. Ya hay más de 60.000 adoquines en todo el mundo y durante la última semana Demnig ha colocado 68 en distintos pueblos y ciudades de Catalunya.  

Solo en Sabadell el sábado instaló 23, una de ellas en honor a Antoni Hilario Planellas, un soldado del ejército republicano. "Mi padre no quería ir a la guerra –explica roto de emoción su hijo Antoni-, era un hombre de paz, estaba contra toda forma de violencia, pero tuvo que alistarse". Al terminar la guerra civil, cruzó la frontera hacia Francia, pero le hirieron y le trasladaron a un hospital. "Después se lo llevaron". Fue deportado a Mauthausen y murió, con 37 años, en el campo de Gusen en enero de 1941. 

Republicanos exiliados en Francia

La gran mayoría de españoles que sufrieron los campos nazis –se calcula que cerca de 10.000- eran republicanos exiliados en Francia. Tras la ocupación, fueron capturados y enviados a campos de exterminio, principalmente al de Mauthausen-Gusen. Es el caso de Emili Ferrando Rosell, otro homenajeado sabadellense que luchó por la República en el frente de Aragón. "Tras la guerra se exilió a Francia, desde donde recibimos algunas cartas", explica su hija Roser, que apenas tenía unos meses de vida cuando su padre se marchó al frente.

Después le perdieron el rastro y durante más de 20 años, la familia de Emili no supo nada de él, hasta que alguien se puso en contacto con ellos para que cobraran una indemnización del gobierno alemán. Así descubrió que su padre había muerto en el campo de concentración de Gusen. Para Roser, "la iniciativa de Gunter Demnig –e impulsada por por el Memorial Democràtic de Catalunya- es un 10, ya que busca que la memoria perdure, que no se borre nunca". 

Centinelas contra el olvido

No es la primera vez que el artista alemán coloca adoquines en las calles catalanas -en el 2015, el pueblo de Navàs fue pionero - pero ha sido el más extenso. Además de Sabadell, también se han colocado stolpersteine en Olesa de Montserrat, Segarra, Granollers, Girona y en Els Guiamets (Priorat), el pueblo de Neus Català. La superviviente del campo de Ravensbrück, de 102 años, acudió junto a su familia al homenaje. "Es un honor poner una stolperstein a Neus, porque hay pocas que se puedan colocar a personas que todavía están vivas". Su hija, Margarita Català, agradeció en nombre de su madre –todo un símbolo de la recuperación de la memoria histórica- el acto y aseguró que estas piedras contribuyen a que la historia no sea algo abstracto y lejano. "Son como centinelas -añadió- que impiden el olvido de todas aquellas violencias infringidas. La realidad actual de numerosos países de Europa, dónde la xenofobia y la extrema derecha levantan la cabeza, nos muestra la gran necesidad de la memoria".  "  a 

Ver: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20180131/tropezar-con-el-holcausto-6592250 

Carrer de les Comèdies 19 





 

 "Banco de la Memoria Democrática

Antoni Hilario Planellas

Identificación

Nombre y apellidos: Antoni Hilario Planellas

Fecha de nacimiento: 13-01-1904

Lugar de nacimiento: Sabadell, Vallès Occidental, España

Fecha de defunción: 08-01-1942

Lugar de defunción: Gusen, Campo de concentración de Mauthausen

Situación del deportado

Situación: Muerto/a

Fecha: 08-01-1942

Lugar: Gusen

Campo de concentración de Argelès

Ejercito francés

Companyia de Treballadors Estrangers

Localización: Pommereuil

Encarcelamiento

Tipo de prisión: Stalag

Nombre de la cárcel: XIII-A

Fecha de salida: 07-1940

Localidad: Hohenfels, Federal Republic of Germany

Número de matrícula: 40518

Tipo de prisión: Stalag

Nombre de la cárcel: VII-A

Fecha de entrada: 07-1940

Fecha de salida: 05-08-1940

Localidad: Moosburg, Federal Republic of Germany

Campo de concentración de Mauthausen

Fecha de entrada: 06-08-1940

Número de matrícula: 3185

Subcampo

Gusen

Fecha de entrada: 24-01-1941

Número de matrícula: 9339

  • Fecha de colocación : 27/01/2018
  • Municipio : Sabadell, Vallès Occidental
  • Dirección : Comèdies 19
  • Entidad solicitante : Ajuntament de Sabadell"

Ver: https://banc.memoria.gencat.cat/es/results/deportats/1366 

 

31 ene 2026

23/09/2025 Homenaje a Julio Cid Gaitán

 "Guerra civil española. Homenaje a Julio Cid Gaitán, trotskista español caído en 1937 en defensa de la revolución social

En el centro de Barcelona, la Corriente Revolucionaria de Trabajadores colocó una placa en homenaje al militante de la Sección Bolchevique Leninista Española. Combatió el golpe de Estado en Sevilla, fue parte de la resistencia de Madrid y defensor de la revolución social contra el estalinismo en la Barcelona de mayo de 1937, donde cayó. Repasamos una intensa biografía que sintetiza buena parte de las lecciones de la revolución española.

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN

Sábado 19 de julio de 2025 01:17

Desde el 19 de julio de 2024, Barcelona cuenta con un espacio de memoria y homenaje a la participación en aquella gran gesta de la clase trabajadora de los y las militantes trotskistas.

En el popular y céntrico barrio del Raval, en la esquina entre la calle Hospital y la actual calle Junta del Comerç, la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras colocó, en la noche del 18 al 19 de julio, una placa en homenaje a uno de ellos, Julio Cid Gaitán, caído en medio de los combates de mayo de 1937.


Su vida es un concentrado testimonio de las enormes peleas ―en el frente de batalla y en el terreno de las ideas y la estrategia― dadas por él y toda una valiosa generación. Recordarlas y rendirles tributo no es un gesto de nostalgia por el pasado, sino una apuesta por luchar, sin partir siempre de cero, por la victoria de las revoluciones del futuro. En este artículo hacemos un breve repaso de esta biografía que merece ser conocida.

Fue en 1933 cuando Julio Cid comenzó a militar en las filas de la Oposición de Izquierda Internacional. Ingresó en el grupo local de Gerena (Sevilla) de la Izquierda Comunista de España. Cid era un joven trabajador, empleado del Ayuntamiento, e ingresó junto a su compañero José Quesada en la organización fundada y liderada por Andreu Nin.

Corría el último año del gobierno republicano-socialista, electo en las primeras elecciones de la Segunda República de junio de 1931. Este fue la primera gran ―y amarga― experiencia de la clase trabajadora y el campesinado pobre con sus direcciones reformistas en los años 30. La coalición con los partidos republicanos burgueses dejaba dos años en que, en nombre del progresismo, se había mantenido buena parte de la legislación antiobrera de la dictadura de Primo de Rivera y no se habían resuelto ni uno solo de los grandes problemas sociales que llevaron a la caída de la Monarquía, empezando por el de la tierra, el más acuciante del campo andaluz donde se crio Cid.

Dentro de las filas socialistas, en particular en sus juventudes, esta decepción con la vía de la reforma paulatina, generó una corriente de radicalización política y simpatía por las ideas de la revolución de Octubre. La vía reformista se demostraba un terreno yermo, donde los trabajadores y el campesinado sin tierra no tenían nada más que esperar que la represión de los Guardias de Asalto o la Guardia Civil, como habían visto crudamente en la matanza realizada para aplastar la revuelta campesina de Casas Viejas (Cádiz).

Mientras los reformistas no ofrecían más que esperas y engaños, la derecha y los grupos fascistas avanzan y se fortalecían. Ocurría en el Estado español, donde la CEDA de Gil Robles ganaba las elecciones de noviembre de 1933. Y también en Alemania donde Hitler había llegado al poder ante la inacción absoluta de las direcciones estalinistas y socialdemócratas. Solo la revolución proletaria podía frenar la amenaza del fascismo, esta era la conclusión a la que empezaban a llegar muchos jóvenes de las Juventudes Socialistas y la UGT.

Esta radicalización no era un fenómeno exclusivamente hispano, sino que se daba en otros países también dentro de las filas socialistas, como era el caso de Francia o EE.UU. León Trotsky aconsejó a los militantes de la Oposición de Izquierda, que eran parte de pequeños grupos en diversos países, entrar en las organizaciones socialistas a bandera descubierta, para ayudar a esos sectores radicalizados a terminar de hacer una experiencia con sus direcciones y sacar conclusiones revolucionarias. Se trataba de confluir con ellos para avanzar rápidamente en la construcción de partidos revolucionarios en ruptura con la socialdemocracia y el estalinismo.

Cid y Quesada siguieron el consejo de Trotsky y entraron a las Juventudes Socialistas. Quesada llegaría a ser secretario general de sección de Gerona. Sin embargo, fueron una minoría los militantes de la ICE que hicieron lo mismo. La dirección Nin no adoptó esta línea.

Lamentablemente, esto facilitó que la mayoría de estos sectores en vías de radicalización terminaran influidos y atraídos por el PCE, que se presentaba como el partido de la revolución rusa, aún a pesar de que Stalin estaba liquidando el bolchevismo. En abril de 1936 los estalinistas lograron fusionar sus juventudes con las socialistas, dando lugar a la Juventud Socialista Unificada, que jugaría un rol de vanguardia en la lucha contra la revolución social desatada en el verano de 1936.

 

Se trató de una enorme oportunidad para avanzar en la construcción de un partido revolucionario que fue desaprovechada. Nin, lo justificó para mantener una independencia organizativa del pequeño grupo de la ICE. Sin embargo, un poco más tarde, en octubre de 1935, optó por fusionarse con el Bloque Obrero y Campesino de Maurín. Una organización que defendía una abierta línea de alianza con la burguesía democrática ―en particular la catalanista― y que llevaría al nuevo partido a la integración y claudicación ante el Frente Popular en febrero de 1936 y, sobre todo, en el primer año de guerra civil.

Los trotskistas españoles, algunos dentro del POUM y otros por fuera, pelearán en solitario contra esta línea. La alianza con la burguesía republicana solo podía llevar, en el mejor de los casos, a repetir la experiencia del primer bienio progresista; en el peor, a desmovilizar y desorganizar las fuerzas sociales capaces de enfrentar la reacción fascista. La necesidad de una política independiente y revolucionaria para prepararse para el escenario de revolución socialista o contrarrevolución fascista, era una tarea preparatoria fundamental.

A Julio Cid el golpe de Estado fascista iniciado el 17 de julio de 1936 le pilló en su pueblo. Tan pronto como llegaron los rumores del alzamiento y de la respuesta que el proletariado sevillano estaba protagonizando, bajó a Sevilla a unirse a los combates. A pesar de los llamamientos a la calma del gobierno del Frente Popular, secundados por el PCE con fuerte implantación en la capital andaluza, los trabajadores enfrentaron con las armas en la mano la salida de las tropas de los cuarteles.

La enorme resistencia que impidió que el golpe se impusiera en todo el Estado de forma rápida, solo fue posible gracias a la ruptura y desobediencia que miles de trabajadores mantuvieron respecto a las consignas oficiales del gobierno y sus direcciones. Aún así los llamamientos a la calma debilitaron en muchos casos la aguerrida respuesta y evitaron que se ganara en plazas como la sevillana, a pesar de la combatividad demostrada por sus obreros calle a calle.

Cid formó parte de los heroicos combatientes sevillanos, resistiendo en la Plaza San Francisco y el edificio de la Telefónica. Ante la caída inminente de la capital, regresó a Gerena donde lograron desarmar a los fascistas. Desde su pueblo, junto con algunas seccionales locales de la CNT, organizaron la defensa y Cid participó de varios intentos de volver a Sevilla y asediar a las tropas golpistas, como la voladura del puente que la unía con la localidad minera de Algaba.

Sin embargo, el avance fascista arremetió con fuerza. Los últimos días de julio, Cid participó del combate y la toma de Tocina, pero acabaron realizando una retirada ordenada hasta la localidad extremeña de Azuaga. Allí confluyeron con compañeros del POUM de Llerena, donde los fascistas habían asesinado a 600 trabajadores, entre ellos 60 militantes del partido.

Ante la ofensiva fascista hacia Extremadura, se dirigieron a Madrid, donde se sumaron a la defensa de la capital unas semanas antes de que comenzase el sitio franquista que fue resistido por el pueblo en armas al grito de “No Pasarán”.

Los militantes del POUM andaluces y extremeños, junto a los madrileños, muchos de ellos trotskistas, conformaron el Batallón Lenin. Cid fue elegido su Comisario y llegó a contar con 900 milicianos y milicianas. A pesar de las diferencias con la política de la dirección del POUM, Cid y otros trotskistas como Quesada, siguieron militando dentro sus filas como una tendencia organizada.

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En Madrid Cid coincide con internacionalistas como la argentina Mika Etchébere y su compañero Hipólito, el poeta surrealista cubano Juan Breá o la británica Mary Lowy. Los blindados de su batallón son perfectamente reconocibles por las siglas del POUM y su “Viva Trotsky”.

Durante meses serán parte de los combates que lograron evitar la caída de la capital. El pueblo de Madrid, en un enorme proceso de autoorganización que contrastó con la huida y abandono del gobierno republicano en noviembre, logró mantener a raya a las tropas profesionales y mercenarias concentradas por Franco en sus alrededores.

La revolución social iniciada en verano será paulatinamente desactivada en gran parte de la retaguardia por parte de las direcciones estalinistas y reformistas, con la estrecha colaboración de la dirección de la CNT, integrada en el gabinete de Largo Caballero. Sin embargo, en Cataluña y el Frente de Aragón, esta operación de desmantelamiento “decreto a decreto” no consiguió imponerse.

La dirección del POUM y la CNT se habían integrado también en el gobierno catalán. Desde allí avalaron la aprobación de decretos contra las milicias, los comités o el control obrero de la economía colectivizada. El POUM fue expulsado en diciembre de 1936 a exigencia de los estalinistas del PSUC, pero en ningún momento consideraron que había sido un error su participación y su dirección siguió alentando la ilusión de que la revolución social podía triunfar sin un enfrentamiento con la Generalitat y los partidos contrarrevolucionarios.

Cid se desplazó a Barcelona en abril de 1937 para participar del Congreso del POUM. Había sido elegido, junto a Quesasa, como delegado de los militantes andaluces y extremeños.

La ciudad era un hervidero. La clase trabajadora ofrecía resistencia a la aplicación de los decretos. Sectores de la CNT y las Juventudes Libertarias acaban de fundar la Agrupación “Amigos de Durruti”, que llegó a tener más de 4000 adherentes. Llenaron la ciudad de carteles que llamaban a pelean por una Junta Central Revolucionaria, conformada por delegados obreros y campesinos, del campo, la ciudad y el frente. Una forma de gobierno obrero de base consejista que debería sustituir a la Generalitat.

Aunque nunca dejaron de reivindicarse anarquistas, los militantes más avanzados del movimiento libertario superaban por medio de su propia experiencia uno de los grandes límites de su estrategia, la necesidad de pelear por el poder.

En línea con la Junta Central Revolucionaria, plantean otras consignas como recuperar el control del orden público, constituir un ejército revolucionario, depurar a los contrarrevolucionarios y establecer el control de la economía colectivizada por parte de los sindicatos.

En Barcelona, Cid decide ingresar en la Sección Bolchevique Leninista de España (SLBE), una organización fundada en diciembre de 1936 por Grandiso Munis y otros trotskistas establecidos en la capital catalana. La dirección del POUM se había negado a aceptar su entrada en el partido como tendencia organizada, pero Cid consigue mantenerse. Hay otros sectores de este partido, como la célula 72 dirigida por Josep Rebull, que están pelando internamente contra la política de su dirección de participación y colaboración con el gobierno del Frente Popular.

Desde la SBLE se buscaba estrechar el diálogo y la colaboración política con estos sectores del POUM y otros del anarquismo, como los “Amigos de Durruti”. Aun a pesar de sus modestas fuerzas, no dejaron de buscar las vías para poder contribuir a que emergiera una dirección revolucionaria que ofreciera una alternativa al callejón sin salida que ofrecía la política de las direcciones del POUM y la CNT.

El proletariado español, con el catalán a la vanguardia, no había dejado de dar muestras de que, en contra de sus direcciones reformistas, no iba a permitir que le robasen su revolución social. Pero faltaba una dirección a la altura para conducir a la victoria esa enorme voluntad colectiva.

El Congreso del POUM no llegó a realizarse, los hechos de mayo lo pospusieron y el 16 de junio el partido fue ilegalizado. El 3 de mayo el gobierno de la Generalitat, en coordinación con el de la República establecido en Valencia, y con el PSUC al frente de las fuerzas policiales y parapoliciales, dio un golpe que buscaba cambiar definitivamente la correlación de fuerzas.

Asaltaron la Telefónica de la plaza Cataluña, donde sus trabajadores se habían negado a acatar los decretos contra el control obrero. Su resistencia desencadenó la huelga general en la ciudad y las barricadas se extendieron por todos los barrios. Hasta el 6 de mayo el control territorial fue casi absoluto para las fuerzas obreras. El gobierno central mandó fuerzas policiales y Reino Unido dispuso barcos de su armada en el puerto de la ciudad. Evitar el triunfo de una revolución caiga quien caiga: esa era la consigna. El mismo Companys valoró bombardear la ciudad, como meses después harían los aviones fascistas.

En aquellas jornadas los militantes de la SBLE combatieron codo a codo con los de la CNT y el POUM en las calles del Raval y las Ramblas. Los “Amigos de Durruti” repartieron entre los combatientes una octavilla en favor de la Junta Central Revolucionaria y el resto de sus consignas, en la que saludaban la confraternización con los militantes del POUM.

Julio Cid y sus compañeros de la SBLE editaron otra, en clara consonancia, en la que se podía leer:

“Viva la Ofensiva Revolucionaria. Nada de compromisos. Desarme de la GNR (Guardia Nacional Republicana, NdR) y la Guardia de Asalto reaccionarias. El momento es decisivo. La próxima vez será demasiado tarde. Huelga general en todas las industrias que no trabajen para la guerra, hasta la dimisión de todo el gobierno reaccionario. Sólo el poder proletario puede asegurar la victoria militar”.

Exigían el “Armamento total de la clase obrera” y cerraban con “Viva la unidad de acción CNT-FAI-POUM” y "Viva el Frente Revolucionario del Proletariado”. Como forma concreta para constituir ese poder proletario planteaban “En los talleres, fábricas, barricadas, etc… Comités de Defensa Revolucionaria”, tomando como referencia los organismos confederales desde los que se había organizado la resistencia obrera al golpe de 1936 y los primeros compases de la colectivización.

En mitad de la batalla, la SBLE buscó la confluencia y la unidad de acción con otros sectores del POUM y la CNT-FAI, detrás de este programa en el que coincidían.

La posibilidad de establecer un gobierno obrero revolucionario en Barcelona, conformado por representación de las organizaciones cuyos militantes estaban dando la vida en las barricadas, era la última oportunidad de salvar la revolución social. Incluso aunque quedara aislado en la capital catalana, su resistencia podría haber servido de referencia y aliento para que se extendieran levantamientos como los de mayo en el resto de la retaguardia republicana en defensa de esa heroica “comuna obrera”, e incluso en la retaguardia franquista o en las "democracias" occidentales.

Hasta el último momento, y hasta el último aliento, Julio Cid peleó por esta perspectiva y esta posibilidad. El 5 de mayo, se dirigió con Quesada a una reunión que mantendría este último con el dirigente de los “Amigos de Durruti”, Jaume Balius. Mientras ambos se reunían en la sede de dicho grupo en la calle Hospital, muy cerca, Julio Cid, que hacía guardia a su compañero, caía en la calle Mendizábal ―hoy calle de la Junta del Comerç―.

En un principio, el diario de la SBLE, “La Voz Leninista”, atribuyó la muerte a disparos realizados por error. Años más tarde, Quesada sostuvo que su compañero había sido asesinado por los estalinistas. Una hipótesis para nada descabellada. En aquellos días y las semanas posteriores, los agentes de la policía política estalinista de la URSS, en colaboración con militantes del PSUC y agentes de inteligencia de la República, llevaron a cabo detenciones ilegales, torturas y asesinatos de decenas de militantes de la SBLE, del POUM, de la CNT y de las Juventudes Libertarias.

La insurrección de mayo fue finalmente derrotada. Primero políticamente. Las direcciones de la CNT y el POUM, en línea con la política conciliadora mantenida los meses previos, llamaron a abandonar los combates el mismo 3 y 4 de mayo respectivamente. Una capitulación que dejó a los y las combatientes desorientados y sin un norte. Los intentos de la SBLE, sectores del POUM o los “Amigos de Durruti” por tratar de dar una orientación y dirección alternativa no fructificaron.

La segunda derrota fue física. La represión republicana y estalinista cayó con toda su fuerza. A las desapariciones y asesinatos de dirigentes como Andreu Nin, Kurt Landau o el anarquista Camilo Berneri ―muy crítico con la dirección de la CNT― se sumaron detenciones masivas ―casi 3000 solo en Barcelona―, la clausura de periódicos y la ilegalización y persecución de grupos como el POUM, los “Amigos de Durruti” o la SBLE. En agosto, el Ejército Popular acabó el trabajo en Aragón, desmantelando las colectividades, deteniendo y asesinando a miembros de los comités y las milicias.

A pesar de la derrota, la revolución española dejó grabado a fuego grandes lecciones indispensable para pensar y preparar las revoluciones del mañana. La enorme capacidad creativa y transformadora de la clase trabajadora, resolviendo en apenas días los grandes problemas sociales y democráticos que los reformistas prometían hacer en un siglo ―como el problema agrario o acabar con el desempleo y la carestía―, son un enorme ejemplo contra todos aquellos apologistas del capitalismo, y demuestran que otra sociedad sin explotación ni opresión es posible.

También quedó constatado que la conquista de esta enorme transformación no vendrá regalada. Además de las fuerzas de la reacción fascista, las direcciones reformistas y los burgueses “democráticos” empelarán todos los métodos posibles, desde el engaño hasta la liquidación física, para impedirlo. De ahí la enorme necesidad de construir una dirección alternativa, un partido revolucionario de la clase trabajadora que se prepare para enfrentarlas y ofrecer una alternativa. Una tarea capital que no puede posponerse para el momento final, en medio de la batalla, porque se torna colosal.

Algunos como Julio Cid y sus compañeros dedicaron a ella toda su vida militante. Lo hicieron en medio de la batalla y mucho antes, desde que decidieron entrar en el grupo de la ICE en Gerena o, cargados de audacia, intentaron disputarle al estalinismo la influencia sobre los jóvenes socialistas radicalizados.

Su biografía, su memoria y su legado son inspiradores para quienes creemos que esa misma tarea tiene hoy una enorme actualidad y urgencia. Quienes formamos la CRT, y somos parte de la corriente internacional de la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional, tomamos el ejemplo de Julio Cid y de tantos otros y otras revolucionarios ―parafraseando la obra de Grandioso Munis en la que volcó su experiencia y lecciones de la revolución española― queremos partir de los jalones de experiencia de las derrotas del pasado, para construir las promesas de victoria del futuro."

Ver: https://www.laizquierdadiario.com/Homenaje-a-Julio-Cid-Gaitan-trotskista-espanol-caido-en-1937-en-defensa-de-la-revolucion-social 

10 ene 2026

12/09/2025 Barracas del Poble Sec

 "Barcelona recuerda las barracas donde la ciudad cambiaba de nombre

J. J. Caballero

Barcelona salda este domingo otra deuda con sus barrios de barracas, extinguidos definitivamente a finales de los años ochenta. En esta ocasión, la placa conmemorativa se colocará en Montjuïc, allá donde la ciudad cambia su nombre, en acertada expresión del novelista Paco Candel, vecino de la cara oculta de la montaña y que tituló así una de sus más célebres novelas. 

 

Can Valero fue el núcleo de barracas más conocido de Montjuïc, una montaña donde a finales de los años cincuenta llegaron a vivir hasta 30.000 personas en unas seis mil chabolas. Y en ese punto, en las cercanías de donde se encontraba el bar que dio nombre al barrio, la alcaldesa Ada Colau inaugurará la placa conmemorativa en homenaje a sus habitantes pero también a todas aquellas personas, especialmente religiosos y voluntarios sociales, que contribuyeron a dignificar aquellos barrios.

Las barracas de Montjuïc no tuvieron el estigma de otras zonas de chabolas de Barcelona. Las primeras fueron levantadas por los trabajadores que acudieron a Barcelona a trabajar en las obras de la Exposición Internacional de 1929. Y otros trabajadores, los inmigrantes de la posguerra, hicieron crecer esos núcleos en los años cuarenta y en los sesenta.

Una montaña saturada

Una montaña saturadaLas barracas constituían un auténtico gueto, porque muchas de ellas estaban rodeadas de una tapia y otras lindaban con el castillo de Montjuïc y el cementerio. Pero en todo caso, allí creció un núcleo social cohesionado en torno a los bares, las capillas, los dispensarios, los centros sociales… y las fuentes, siempre las fuentes como punto inevitable de encuentro en los barrios de barracas, carentes de todo tipo de servicios.

Había barracas prácticamente en todos los puntos cardinales de la montaña. En la vertiente que da a la ciudad las barracas estaban pegadas al barrio del Poble Sec. Se dice que algunos núcleos barraquistas desaparecieron porque en una visita a Barcelona el general Franco, al contemplar el panorama desde lo alto del castillo dijo que “la próxima vez que vuelva a Barcelona no las quiero ver ahí”.

La “ciudad sin ley”

La “ciudad sin ley”En la parte central de Montjuïc crecieron Can Valero, Maricel, Tres Pins y las Banderas, que fueron desapareciendo a medida que avanzaba la urbanización de la montaña. En la zona de las canteras que habían provisto de piedra a los edificios modernistas del Eixample estaban las de Damunt la Fossa, situadas, como su nombre indica, sobre la fosa común del cementerio. En las proximidades crecieron l’Esparver y La Vinya, que desapareció en 1964. Damunt la Fossa era conocida como “ciudad sin ley”, expresión sumamente ilustrativa derivada de las películas del oeste. En ese barrio se ambientaron algunas escenas de baile de la película “Los Tarantos”, dirigida por Rovira Beleta y protagonizada por la bailaora Carmen Amaya, nacida precisamente en un barrio de barracas, el Somorrostro. 

En la banda de mar, al pie de la pared vertical del Morrot, estaban las barracas del mismo nombre. Al lado, en Can Tunis, se alternaban las chabolas con las cuevas excavadas en la piedra. Completaba el núcleo el barrio de Jesús i Maria. Al otro lado, extendiéndose casi hasta la Gran Via, surgía el núcleo de Magòria.

Entre la montaña y el mar estaba la llamada “Tierra negra”, un lugar sobre el que se contaban todo tipo de historias y que era muy frecuentado por gente patibularia. La “Tierra negra” no era una zona de barracas, sino un lugar donde se ejercía la prostitución en condiciones de máxima miseria y que se convirtió en un foco de enfermedades venéreas.

La degradación de algunas zonas de la montaña tuvo su máxima expresión en Can Tunis, convertido a mediados de los años 2000 en lo que se llamó “supermercado de la droga” y que significaba una interminable procesión de personas en busca de una dosis. Algunos llegaban en autobús, en la única línea urbana que se acercaba por aquella zona. Abundaba la heroína, que muchos se inyectaban allí al lado o bajo el puente de la Ronda Litoral. Voluntarios y servicios de asistencia pública trataron durante años de prestar atención a los toxicómanos, pero no siempre conseguían evitar ni las infecciones ni las sobredosis. Cuando el barrio fue demolido no se acabó el problema, simplemente se dispersó en otros puntos de la ciudad y de la conurbación barcelonesa.

El barraquismo vertical

El barraquismo verticalLas barracas fueron cayendo poco a poco, pero fueron sustituidas por otro tipo de barraquismo, el vertical. Eran construcciones como las Casas Baratas que se levantaron en diversos puntos de Barcelona y de las ciudades colindantes. Y bloques como los de Can Clos, situados bajo el vertedero al que eran arrojadas las basuras de Barcelona. Una noche de diciembre de 1971 unos fuertes aguaceros provocaron un corrimiento de tierras y las basuras inundaron el barrio. A raíz de ese episodio los vecinos cortaron el paso de camiones al vertedero y sólo así se puso fin al vertido de basuras en la montaña.

Al mismo tiempo que se levantaban las casas de Can Clos crecía el barrio de El Polvorí, que tenía una particularidad bien diferenciada, pues algunos de los nuevos bloques fueron destinados a viviendas de policías. Y junto a esos barrios surgió Port, pegado a la Zona Franca y habitado mayoritariamente por población catalana, una excepción en Montjuïc, donde a un vecino, para diferenciarlo del resto, le llamaban “el catalán”, como explica Francisco Candel en una de sus novelas.

La comisión ciudadana para la recuperación de la memoria de los barrios de barracas ha conseguido que la existencia de esas zonas no quede en el olvido, como durante tantos años ha ocurrido. Porque durante mucho tiempo esa realidad fue incómoda para unas autoridades que sólo aspiraban a borrarlas del mapa y unos ciudadanos que trataban de permanecer lo más alejado posible de ellas y de sus habitantes"

Ver: https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/barcelona-recuerda-barracas-cambiaba-nombre_1_2415548.html 



Gracias por su aportación a: Maribel Reyes Llorca
"Aquí tenien uns familiars una barraca amb menjador de estiu coves amb vi sembrar de verdures i grans graelles per fer carns a i teníem farols de  llum amb petroli"
"Aquí tenían unos familiares una choza con comedor de verano cuevas con vino sembrar de verduras y grandes parrillas para hacer carnes en y teníamos faroles de luz con petróleo" 

4 oct 2019

19/02/2019 Casa Joaquim Samsó

Casa de grandes dimentiones, en chaflán, obra de Pere Bassegoda i Mateu (mestre d'obres) y Joaquim Bassegoda Amigó (arquitecto), 1883/1884 (Gràcies a Valentí Pons per la informació). donde falleció el famoso pianista Joaquim Malats tal y como consta en una placa conmemorativa: "EN AQUESTA CASA EL / SEV FOGAR ARTÍSTIC, / PLORAT PER L'ART I / PER CATALUNYA, VA / DEIXAR D'EXISTIR EL / GRAN PIANISTA / EN JOAQUIM MALATS / EL DIA 22 D'OCTUBRE / DE 1912 " realizada por los escultores Llucià Oslé, Miquel Oslé
1913 

Gran Via de les Corts Catalanes 667













15 ago 2019

27/06/2019 Casa carrer Peu de la Creu 16

Sin información sobre esta casa del carrer Peu de la Creu 16 de aspecto ecléctico con adornos geométricos alrededor de las aperturas. Sobre la puerta se encuentra una placa conmemorativa de ERC dedicada al que fue uno de los fundadores de Terra Lliure Martí Marcó Bardella (Ver también entrada en Les víctimes oblidades de la transició)

Peu de la Creu, 16









Gracias por su aportación a:
Francesc Oltra
"El Martí i jo vam ser companys de ‘pupitre’ molts anys a L’Academia Febrer. Cada dissabte anavem d’excursio plegats a diferents llocs que sempre organitzaba ell, a Collserola, a La Mola o allá on fos, tinc molt bon records d’ell i dels moments que vam compartir. Ell va deixar els estudis quan va acabar el ‘bachillerato elemental’ com es deia aleshores i va començar a treballar de aprenent de mecanic i a partir de llavors li vaig perdre la pista. Recordo perfectament quan el van matar. En vaig enterar al veure cartells amb la seva foto al metro amb la noticia, llavors ja feia un temps que no el veía.
Us adjunto una foto de 1968, de quan estudiavem, teniem 8 anys.
De la fila de abaix ell es el tercer per la esquerra, jo el que está dret just a sobre d’ell tb el tercer.
Estic molt content de que tingui una placa de record en la seva memoria i de que no se’l oblidi."
 
"Martí y yo fuimos compañeros de 'pupitre' muchos años en L'Academia Febrer. Cada sábado íbamos de excursión juntos a diferentes lugares que siempre organizaba él, en Collserola, en La Mola o allí donde estuviera, tengo muy buen recuerdos de él y de los momentos que compartimos.Él dejó los estudios cuando terminó el 'bachillerato elemental' como se llamaba entonces y empezó a trabajar de aprendiz de mecánico y a partir de entonces le perdí la pista. Recuerdo perfectamente cuando le mataron. Me enteré al ver carteles con su foto en el metro con la noticia, entonces ya hacía un tiempo que no le veía.
Os adjunto una foto de 1968, de cuando estudiábamos, teníamos 8 años.
De la fila de abajo él es el tercero por la izquierda, yo el que está de pie justo encima de él tb el tercero.
Estoy muy contento de que tenga una placa de recuerdo en su memoria y de que no se le olvide." 
 
 


 

6 jul 2019

19/06/2019 Fossar de les Moreres III: Placa conmemorativa a Joan Bautista Basset

"En el Fossar de les Moreras de Barcelona hay una placa dedicada a Joan Bautista Basset, promovida por Acció Cultural del País Valencià en 2005."

Ver: https://ca.wikipedia.org/wiki/Joan_Baptista_Basset_i_Ramos

"Juan Bautista Basset y Ramos (Alboraya, c. 1654 - Segovia, 15 de enero de 1728) fue un militar español que encabezó la revuelta del Reino de Valencia durante la Guerra de Sucesión Española contra Felipe V al frente de los maulets.

BiografíaBasset nació en el seno de una familia de artesanos. Su padre, Joan Basset era carpintero, escultor y dorador de imágenes y retablos. Su madre se llamaba Esperança Ramos.
Sirvió como militar profesional en el ejército austríaco del Archiduque Carlos de Austria -posteriormente coronado como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos VI- junto a Jorge de Darmstadt, el Príncipe de Hesse. Basset formó parte de la flota anglo-holandesa que envió el pretendiente austriaco para tomar posesión como rey de España en 1704.
Después de la toma de Gibraltar, las tropas aliadas desembarcaron en Denia el 17 de agosto de 1705. Allí, Basset ejerció como general de las fuerzas austracistas que en pocas semanas llegaron a la ciudad de Valencia, donde proclamaron rey al archiduque Carlos de Austria como Carlos III. En febrero de 1706 organizó la defensa de Játiva, rechazando victoriosamente a las tropas borbónicas. Basset capitaneó la revuelta valenciana que, contra el gobierno absolutista y centralizador de Felipe V, unió las reivindicaciones de los campesinos contra los nobles, y de los comerciantes y menestrales de las ciudades contra el poder de los franceses y a favor del comercio con los Países Bajos e Inglaterra. De este modo se convertiría en jefe de los maulets contra los botiflers, partidarios de Felipe V.
Al comprometerse con los labradores valencianos a la exención de cargas y tributos señoriales dio pie a que fuera juzgado y encarcelado por el mismo rey Carlos a quien servía. A raíz de la derrota en la batalla de Almansa, el 25 de abril de 1707, fue liberado para organizar las pocas fuerzas fieles a los austracistas que quedaban, cosa que no fue posible, consiguiendo reunir tropas para la defensa de Barcelona, que resistió hasta la caída de la ciudad el 11 de septiembre de 1714.
Diez días después de la capitulación, a pesar de las promesas de James Fitz-James, primer Duque de Berwick de no tomar represalias, Basset fue apresado por las tropas borbónicas y trasladado a Alicante, y desde allí a diversas prisiones como Fuenterrabía y Segovia. Murió en Segovia el 15 de enero de 1728, pocos meses después de ser liberado del Alcázar en un deplorable estado de salud, siendo enterrado por caridad por los jesuitas. En su lecho de muerte recibió una notificación del emperador Carlos VI en el que se le comunicaba su ascenso a Feldmarschall-Leutnant del ejército imperial."

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_Basset_y_Ramos
Plaça del Fossar de les Moreras 2








Cases de l'Estat al Fossar de les Moreres J.C. / CASAS COMPRADAS AL ESTADO EL 28 / DE MARZO DE 1884 Y ADJUDICADAS / POR REAL ORDEN EN 18 DE JULIO DE 1885 / ASEGURADAS DE INCENDIOS  1885


24 may 2019

07/02/2019 Edifici de la Rambla del Poblenou 104

"Edificio de planta baja, cuatro pisos y ático en cubierta, con la fachada principal en chaflán. Fue construido durante la segunda década del siglo XX, recogiendo todavía algunos rasgos de influencia modernista. Es remarcable la composición de la planta baja, con dos grandes aberturas tripartitas, a ambos lados de la puerta, de arco carpanel, destinadas a comercios."

Ver: http://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=12151
Rambla del Poblenou, 104

En esta casa vivió Xavier Benguerel i Llobet (Barcelona, 1905 - 19 de diciembre de 1990) escritor y ganador del premio Planeta en 1974 con su novela Icaria, Icaria, hasta que se exilió en 1939










13 abr 2019

10/04/2019 Miradas a la Església de Santa Maria del Pi X: Placa conmemorativa de un milagro

"Los barceloneses conocen bien una placa de mármol en la fachada lateral de la Iglesia del Pí. Es un texto largo pero vale la pena:
"En 6 de abril de 1806 llegó la noticia de la aprobación de los milagros del siervo de Dios Dr. José Oriol, con cuyo motivo se iluminó exteriormente esta iglesia y al pasar por este puentecito, se cayó desplomado al suelo, el director José Mestres sin recibir el menor daño a pesar de su extraordinaria gordura como consta en el archivo de la R. Comunidad, y para cuyo recuerdo, se colocó esta lápida."
Esta iglesia tiene fama por los milagros que obraba el santo nombrado, a quien la tradición le atribuía unas levitaciones tan violentas mientras rezaba que su cabeza hacía agujeros en las vigas del techo (muchos dicen que todavía se ven). Igual de importante debió ser este milagro de 1806, al menos para quienes fueron testigos de ello" 

Del libro "Quin tip de riure" de Josep M. Albaigès

Ver: https://books.google.es/books?id=oYUwDgAAQBAJ&pg=PT74&lpg=PT74&dq=en+6+de+abril+de+1806+llego+la+noticia&source=bl&ots=DHS6pl8bf1&sig=ACfU3U1kNnK-Cuh5grz0YpPb1P61JyjV6g&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwiPh_fp1sfhAhWZ8uAKHZoQCvUQ6AEwAnoECAYQAQ#v=onepage&q=en%206%20de%20abril%20de%201806%20llego%20la%20noticia&f=false

"A un lado del palacio hay una lápida que dice ” En 6 de abril de 1806 llegó la noticia de la aprobación de los milagros del siervo de Dios Dr. José Oriol, con cuyo motivo se iluminó exteriormente esta iglesia y al pasar por este puentecito, se cayó desplomado al suelo, el director José Mestres sin recibir el menor daño a pesar de su extraordinaria gordura como consta en el archivo de la R. Comunidad, y para cuyo recuerdo, se colocó esta lápida."
Sant Josep Oriol era una hacedor de milagros, tantos… que hasta el obispo le ordenó que no hiciera más, pero al poco andando por la calle, vio un paleta que se acababa de caer de una pared, y antes de llegar al suelo, al ver al futuro santo, le pidió ayuda. Como responsable, Sant Josep Oriol, le dijo que se esperara, que tenía que ir a ver al obispo para pedirle permiso. La leyenda dice que el paleta se quedó suspendido en el aire. El milagro ya se había completado, pero era necesario que el paleta pudiera bajar al suelo."

Ver: https://www.barna21.com/?incsub_wiki=sant-josep-oriol-plaza