"Palacio señorial que hicieron edificar el marqués de Moja, Josep de Copons, y su esposa M. Lluïsa Descatllar en el lugar que ocupaba una de las torres de la Porta Ferriça, abierta a las murallas medievales de Barcelona. Fue proyectado por Josep Mas Dordal, autor de la iglesia de la Merced, de San Vicente de Sarrià y del Palau Episcopal. Las obras se iniciaron en 1774 y duraron diez años. Antoni Rovira Trias realiza su loggia, en el extremo opuesto del jardín, en 1856. El palacio perteneció a los Moja hasta que, en 1865, Josepa de Sarriera y de Copons murió sin descendencia y fue adquirido por Antonio López y López, marqués de Comillas, que fijó su residencia a partir de 1875 e instaló en el segundo piso las oficinas de la Compañía Transatlántica, de la que era fundador y presidente. Entre 1876 y 1891 residió también Jacint Verdaguer, cura privado y limosnero de los Comillas. En 1981 la Generalitat de Catalunya compró el edificio y efectuó una cuidadosa restauración, de la mano de Francesc Mitjans.
El edificio se inscribe plenamente en el estilo neoclásico, con una alargada fachada decorada con paneles ocres y rojizos y coronada con un frontón central. Los porches son fruto de una intervención llevada a cabo por Joaquim Vilaseca en los años treinta encomendada por Joan Antoni Güell, descendiente de los marqueses. Un elemento destacado del edificio es la escalinata noble, recubierta de mármol. Pero la joya del palacio es el gran salón de planta cuadrada y dos pisos de altura, decorado con pinturas de Francesc Pla, el Vigatà. Los jardines le fueron amputados para edificar los almacenes del Sepu.
Sempronio, en un artículo publicado en la Vanguardia en 1982, decía lo siguiente: Se ha dado miedo descontado que el palacio Moya aspiraba a competir con el de la Virreina. ¡Estupenda emulación entre señoras! Más justamente entre damas, pues las enfrentadas habrían sido la señora Amat, la virreina, y la marquesa de Moya y de Cartellà. Ambos edificios pertenecen al barroco tardío, penetrado ya por lo retorno al clasicismo. Arquitectura, en el caso de los Moya, suntuosa aunque austera.*
La Vanguardia, 21 de noviembre de 1982"
Ver: https://www.poblesdecatalunya.cat/element.php?e=1896
Portaferrissa, 1 / Rambla, 118
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