"Fuente monumental inaugurada en 1856, dedicada a José Bernaldo de Quirós, marqués de Campo Sagrado, capitán general de Cataluña entre 1824-1827. Está presidida por una figura alada que representa al genio catalán. A un nivel más bajo hay cuatro esculturas que representan a las cuatro provincias catalanas y cuatro cabezas de león, que sacan agua por la boca, representando los ríos Llobregat, Ter, Ebre y Segre.
La autoría de la escultura principal no está comprobada. Algunos autores le atribuyen al italiano afincado en Barcelona, Faust Baratta, y otros creen que es obra de Josep Anicet Santigosa, que ya había intervenido en el monumento a Galceran Marquet."
"Comercio
fundado en 1819 y trasladado a su ubicación actual en 1823 (tiene casi
200 años), y que ha vendido plantas medicinales desde su inicio hasta la
actualidad, tiene un gran interés artístico e histórico ya que es la
primera herboristería que existió en Barcelona y probablemente en Cataluña y la montó un escenógrafo de teatro, Francesc Soler i Rovirosa. La
decoración actual es la misma que se hizo en los alrededores del 1860,
cuando Isabel II les dio el título de "Proveedor de la Real Casa", y la
encargaron a Soler y Rovirosa, un conocido escenógrafo de teatro que la
decoró al estilo isabelino de la época.
En
medio de la tienda hay una fuente de mármol con espita de gas para
iluminar todo el local y coronado por un busto de un científico sueco
llamado Linneo. Antiguamente se utilizaba para conservar las sanguijuelas. La
fuente es obra de los hermanos italianos Baratta Rossi que hicieron
también la Fuente del genio Catalán, que está en plaza Palau. (Texto: Bernat Parés y web de la tienda)".
El histórico Herbolari del
Rei, en la calle del Vidre, conserva la decoración de mediados del siglo
XIX, incluida una fuente de mármol de Carrara que contenía los gusanos
empleados en tratamientos anticoagulantes
La fuente de mármol blanco de Carrara que preside el histórico Herbolari del Rei. Xavi Casinos
Dos
peces de colores nadan hoy en sus aguas, pero antiguamente era el
depósito de las sanguijuelas que se utilizaban con fines medicinales.
Hablamos de la fuente de mármol blanco de Carrara que preside el
histórico Herbolari del Rei, en la calle del Vidre, junto a la plaza
Reial. Este establecimiento, fundado en 1818, cerró en 2021, pero
reabrió hace dos años de la mano de la ucraniana Paulina Doroshenko, que
se enamoró de la tienda y decidió recuperarla.
En
una de las estanterías de la herboristería, la primera que abrió en
Barcelona, se conservan algunos elementos de la historia del negocio.
Entre ellos, un recorte de prensa de alrededor de 1860 en el que se
anuncia el establecimiento, entonces conocido como La Linneana, en
homenaje al naturalista sueco Carl von Linné, padre del actual sistema
clasificador de plantas, cuyo busto corona precisamente la fuente que se
erige en el centro de esta tienda con 207 años de antigüedad.
Paulina
intentó recuperar la fuente para este tipo de gusanos anélidos, pero
desistió porque muchos de los clientes no podían resistirse a introducir
la mano en el agua. Xavi Casinos
El
recorte anuncia que La Linneana cuenta con un criadero y depósito de
sanguijuelas, que se utilizaban por sus propiedades anticoagulantes. Aún
hoy, tienen aplicaciones en cirugía plástica. Paulina explica que
intentó recuperar la fuente para este tipo de gusanos anélidos, pero
finalmente desistió porque muchos de los clientes que entraban en la
herboristería no podían resistirse a introducir la mano en el agua.
En
1857, Isabel II reconoció al establecimiento como proveedor de la Casa
Real, motivo por el que acabó cambiando su nombre por el de Herbolari
del Rei, que se mantiene hasta hoy. La decoración y el mobiliario han
sido restaurados por la actual propietaria. Se trata de un conjunto de
armarios con estantes de color verde y cajones de madera con pequeñas
acuarelas de paisajes catalanes en los frontales. Fue encargado al
escenógrafo y pintor Francesc Soler i Rovirosa para celebrar la
distinción como herboristería real. Por esta razón, el establecimiento
recuerda un escenario teatral. Unas pinturas dispuestas en el perímetro
superior de los armarios completan esta decoración tan singular.
El mueble histórico con los nombres de las hierbas que contenían antiguamente escritos a mano
Xavi Casinos
Otro
mueble histórico es una gran cajonera más que centenaria con los
nombres de las hierbas que contenían antiguamente escritos a mano.
Entrar en el Herbolari del Rei es un viaje a la Barcelona de mediados
del siglo XIX y a un paraíso de los amantes de los remedios naturales.
Paulina
se estableció en Barcelona hace una década, mucho antes de la invasión
rusa de su país. Sí llegó como consecuencia de la guerra la también
ucraniana Natali, que ayuda a la primera en la gestión de la tienda."
La herbología tuvo su auge en el siglo XV con la publicación de numerosas compilaciones sobre plantas medicinales en inglés y español, pero no fue hasta el siglo XIX que los herbolarios modernos llegaron a Europa. Otro negocio de aquella época es la Herboristeria del Rei, en la calle del Vidre. En el 2021 bajó la persiana después de que sus anteriores inquilinos no llegaran a un acuerdo con el dueño sobre el alquiler. El añorado cronista Lluís Permanyer terminaba su artículo dedicado al cierre de esta tienda bicentenaria con un clamo: “Esperamos con ansiedad la noticia de la salvación”. Y, afortunadamente, llegó dos años después.
Pavlina Doroshenko, nacida en Ucrania y vecina de Barcelona, se hizo cargo del espacio y lo restauró junto al propietario para convertirlo en museo. Conservaron el busto en mármol de Carrara dedicado a Carl von Linné esculpido por los hermanos Baratta. O la ornamentación original, con sus cuadros y cajoneras, que diseñó el escenógrafo y pintor Francesc Soler i Rovirosa. Una estantería a la izquierda de la entrada reúne documentos sobre la historia de la tienda. “Conocer el pasado de una ciudad es clave para que tenga futuro”, afirma Doroshenko, que sigue vendiendo mezclas de hierbas, jabones y velas y organiza talleres de perfumes o botiquines herbales. También acoge proyecciones del filme El Perfume, ya que una de sus escenas fue grabada aquí.
Pavlina Doroshenko es ahora quien gestiona la Herboristeria del ReiAndreu Esteban
La Herboristeria del Rei conserva un busto en mármol de Carrara y otras piezas históricasAndreu Esteban
Esta
calle de la parte más vieja de Barcelona se llamó en un principio
carrer Quintana, y también carrer de Viladalls, con toda seguridad
apellidos de vecinos que vivirían allí. Hasta que se estableció en la
calle un fabricante de vidrio
que montó un obrador con un horno donde fabricaba los cristales. Fue el
motivo por el que a esta calle se la conoció como el carrer del Forn
del Vidre. Nombre que adoptó también una finca de labriego que allì
había, que pasó a denominarse como el Hort del Vidre. La finca agrícola
duró hasta el año 1717 porque su propietario el señor Peguera se la
vendió a unos curas de la orden de los capuchinos, para que construyeran
un convento que lo llamaron el Mont Calvari o Monte del Calvario. Este
convento estuvo alli hasta el año 1848 que con las desamortizaciones de
Mendizábal acabó siendo derruido, fue allí donde se construyó la plaza
Reial barcelonesa. No obstante todavía se salvó un trocito de la calle
Forn del Vidre, que el alcalde don Domènech Portefaitx i Paez la dejó
inscrita como el carrer del Vidre a secas. Y es con el nombre de carrer
del Vidre como ha llegado hasta nuestros días.
CARRER DEL VIDRE
Aquest
carrer de la part més vella de Barcelona es va anomenar al principi
carrer Quintana, i també carrer de Viladalls, amb tota seguretat cognoms
de veïns que hi viurien. Fins que es va establir al carrer un fabricant
de vidre que va muntar un obrador amb un forn on fabricava els vidres.
Va ser el motiu pel qual a aquest carrer se'l va conèixer com el carrer
del Forn del Vidre. Nom que va adoptar també una finca de pagès que hi
havia allà, que va passar a denominar-se com l'Hort del Vidre. La finca
agrícola va durar fins a l'any 1717 perquè el seu propietari el senyor
Peguera, la va vendre a uns capellans de l'ordre dels caputxins perquè
construïssin un convent que el van anomenar el Mont Calvari o el Mont
del Calvari. Aquest convent va estar allà fins a l'any 1848 que amb les
desamortitzacions de Mendizábal va acabar sent derruït, va ser allà on
es va construir la plaça Reial barcelonina. Tot i això encara es va
salvar un trosset del carrer Forn del Vidre, que l'alcalde don Domènech
Portefaitx i Paez la va deixar inscrita com el carrer del Vidre a
seques. I és amb el nom de carrer del Vidre com ha arribat aquest carrer
fins als nostres dies."