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8 feb 2026

05/02/2026 Mural Todos juntos podemos parar el SIDA de Keith Haring

 "Todos juntos podemos parar el sida

1989 (2014)

Keith Haring hizo su primer mural público de grandes dimensiones en 1982 en la Houston Street de Nueva York. Desde entonces y hasta su muerte, siete años más tarde, realizó murales en varias ciudades como Berlín, París, Pisa o Barcelona. Con un estilo figurativo en el que destacan los trazos anchos y negros para resaltar las figuras, sus murales concentran los iconos habituales del artista: los niños, la vida, el sexo, la muerte y, en los últimos años, la lucha contra el sida.
 


El mural que Haring hizo en Barcelona nació de un modo casi fortuito. El día 22 de febrero de 1989, al regresar de Madrid, Haring se encontró a su amiga Montse Guillén, propietaria del restaurante El Internacional de Nueva York. Cuando Guillén le sugirió la posibilidad de hacer alguna intervención en Barcelona, Haring aceptó con la condición de poder elegir el lugar. Rápidamente se consiguieron los permisos necesarios por parte del Ayuntamiento y Haring eligió una plaza en el corazón del Raval, que entonces aún se conocía como Barrio Chino y que estaba muy degradado. Haring optó por una de las paredes donde cada mañana se encontraban más jeringuillas, en la plaza Salvador Seguí, entre la calle Robadors y la de Sant Pau; decía que le recordaba los barrios marginales de Nueva York donde había empezado a pintar. Aunque Haring explica en sus Diarios que pintó el mural el 24 de febrero, la prensa de la época y el video que grabó la acción documentan que fue el día 27. Dos días después, dejaba la ciudad.

Aunque era un artista muy cotizado, Haring pintó el mural del Raval desinteresadamente. Pintó en un contrafuerte adosado a la pared de un edificio en estado ruinoso y, tal como anota en sus Diarios, comenzó a las doce del mediodía y en cinco horas lo había terminado. «He tardado cinco horas en pintarlo, como había previsto. La pared tenía una inclinación extraña en la que era difícil pintar, pero una de las cosas que más me gustan de este trabajo es la adaptabilidad (física) que requiere. He encontrado una postura que me permitía pintar de una forma homogénea y equilibrada. Algunas de las mejores fotos de este mural reflejan el lenguaje del cuerpo y las posturas que adopto para pintar.» En el mural, se ve una jeringuilla asfixiada por una serpiente de grandes dimensiones con un nombre escrito debajo: SIDA. Una pareja que forma una tijera secciona el animal y alguien le coloca un preservativo en la cola. Pintado con un solo color, rojo, el color de la sangre, Haring terminó el mural con una inscripción en castellano: Todos juntos podemos parar el sida.
 


Los murales públicos realizados por Haring han corrido distinta suerte. Algunos se han conservado, otros no. En el caso del mural del Raval y teniendo en cuenta el estado del muro donde se dibujó, Haring lo concibió como una obra efímera. Al poco tiempo aparecía ya dañado y desconchado por la degradación ambiental y por intervenciones humanas como pintadas. Por otra parte, el edificio que comprendía el muro con la obra de Haring estaba afectado por el Plan Especial de Reforma Interior del barrio del Raval: había que derribarlo. Antes de que se aplicase el Plan, el Ayuntamiento decidió, de acuerdo con los responsables del legado del artista y con el MACBA, sacar un calco a tamaño real de la obra y tomar muestras de color de la pintura utilizada. Un equipo de restauración contratado por el Ajuntament de Barcelona inició el proceso de realización del calco de la obra el septiembre de 1992. Este calco posteriormente fue depositado en el MACBA. La posibilidad de trasladar el muro piedra a piedra se descartó porque esta opción tenía un carácter arqueológico incompatible con el espíritu vivo de la obra de Haring.

Desde entonces, el MACBA ha reproducido la obra de Haring en dos ocasiones: el noviembre de 1996 y dos años después, en 1998. En ambos casos, partiendo del calco del grafito originario, se reprodujo durante unos meses en un muro de hormigón exterior al Museo: el muro que une la calle de Ferlandina con la plaza de Joan Coromines. El febrero de 2014, coincidiendo con el 25 aniversario de la realización del mural por parte de Haring, éste vuelve a ser reproducido en el mismo muro exterior al museo con la complicidad de la Keith Haring Foundation, el Ajuntament de Barcelona y el MACBA."
 
 
















 

29 jun 2017

16/11/2016 MACBA II: La Ola de Jorge Oteiza

"La Ola es una escultura del escultor vasco Jorge Oteiza, situada en la Plaça dels Ángels, del barrio del Raval de Barcelona, ​​justo delante del MACBA. Fue inaugurada oficialmente el 13 de julio de 1998. La obra es una donación del autor a la Fundación MACBA y su construcción, en el taller de Pere Casanova de Mataró, fue financiada por la empresa Media Planning. El contraste de su color oscuro con el blanco del edificio resalta la sinuosidad de una obra realizada por Oteiza al final de su trayectoria artística.  
 
Situada de forma permanente sobre el podio que hay delante de la fachada del MACBA, ​​esta obra de Jorge Oteiza se ha convertido en un icono de este edificio construido por el arquitecto Richard Meier. Cuando en 1998, tres años después de su inauguración, Oteiza fue invitado a producir una obra para el Museo, decidió que quería ponerla en diálogo con el estilo arquitectónico de Meier, que él consideraba de un racionalismo cercano a Le Corbusier y con el que se sentía muy afín. En este contexto, decidió producir una gran ola de aluminio negro formada por poliedros y planos oblicuos y hacerla jugar con la alternancia de luz y sombra que crea encima la obra la fachada del Museo.La ola, que fue producida en el taller del arquitecto y escultor Pere Casanovas de Mataró, parte de un modelo de bronce de 5 cm de altura hecho por Oteiza en 1957. En aquellos años, el escultor vasco experimentaba con formatos pequeños y con figuras como cubos y poliedros en que producía incisiones cóncavas y convexas, como sugieren las formas de esta obra. Oteiza quiso recuperar esta maqueta de su taller, donde había quedado almacenada desde que abandonó la producción escultórica en 1959 para dedicarse de lleno a actividades teóricas. En la época en que el artista realizó esta maqueta, buena parte de su producción era de dimensiones muy pequeñas; a veces consistía en simples maquetas de cartón o yeso que después fundía en la misma medida. Cuando, en 1998, decidió trasladar la pieza seleccionada a escala monumental, necesitó cinco maquetas más y una sexta de madera, de tamaño real, para materializar el proyecto. La ola condensa la visión de Oteiza de las olas del mar y su interpretación en clave geométrica.Mientras supervisaba la instalación de la obra, Oteiza insistió en que se trata de una pieza que «dialoga con la convexidad del Museo». Refiriéndose al juego de sombras que producía la posición del sol y del edificio encima de la obra, también aclaró: «En vasco, la sombra se llama ETXALAR, que significa el poder del ser, no la falta de luz. La sombra es el poder de la luz: cuanto más sombra hay, más presencia luminosa tenemos ». Tanto en su obra escultórica experimental como en sus textos y manifiestos teóricos, Oteiza siempre entendió la escultura como un proceso de investigación metafísica y espiritual. «Todo está en la ocupación de los espacios. Puede suceder que la obra absorba el entorno, o al revés. Yo pretendo ocupar un espacio con armonía.


Ver: https://ca.wikipedia.org/wiki/L%27onada_(Oteiza)
Plaça del Àngels 











Gracias por su aportación a: Rosendo Muñiz Soler

"PLAÇA DELS ANGELS
Esta céntrica plaza de la Barcelona más antigua, se sabe que se llama de los Angeles desde el año 1566, que se construyó allí una iglesia de la orden de los padres dominicos que veneraban a Nuestra Señora de los Ángeles. En el año 1917 el alcade de Barcelona don Manuel Rius i Rius del partido catalán Centro Nacionalista Republicano, le puso el nombre de plaza de Anselmo Lorenzo por rendir honores a quien fue don Anselmo Lorenzo Asperilla, uno de los primeros anarquistas que hubo en España que falleció en Barcelona en el año 1914. En los años de la guerra civil el alcalde republicano de Barcelona don Carles Pi i Sunyer cambió el nombre de Anslemo Lorenzo por el de plaza de Felip Cortiella, por dar testimonio a quien fue don Felip Cortiella i Ferrer, un anarquista catalán fallecido en 1937, que fue poeta y autor de muchas obras de teatro. En el año 1962 el alcalde de Barcelona don José María de Porcioles decidió devolverle a la plaza su nombre original de plaza de los Ángeles, que es el nombre que sigue conservando en la actualidad."

29 may 2017

03/11/2016 Convent dels Àngels III: Interior de la Capilla

Interior de la Capilla durante la exposición "Santa Comida"
"Con una obra multidisciplinaria entre el happening y la instalación participativa, Miralda ha hecho del comer su eje creativo. Una actividad tan universal y, al mismo tiempo, tan particular de los distintos grupos humanos le sirve para llevar a cabo una crítica política y una deconstrucción etnológica de prejuicios y esquemas en un mundo global. Utilizando una iconografía de estética kitsch y barroca en piezas de grandes dimensiones, apuesta por un lenguaje vital que celebra los sentidos, los colores, la fiesta, el juego, la imaginación y la vida. Como escribió Umberto Eco en 1985: «Miralda corre por todo el mundo para recrear el viejo ritual de la celebración.» Santa Comida es una instalación de múltiples elementos que reflexiona sobre el traspaso de culturas de un punto a otro del planeta. La obra se refiere a la cultura afrocaribeña y se centra especialmente en el legado cultural de los esclavos africanos que conforma algunas de las subculturas populares en la América actual. Como el propio título indica, Santa Comida trata de la comida ofrecida a las divinidades Orisha, dioses de la región africana Yoruba que constituyen un ejemplo de supervivencia transcultural tras su llegada a América. La cultura yoruba, originaria del golfo de Benín, en la costa oeste africana, ha mantenido sus creencias a lo largo de varias generaciones que llegaron a Cuba, Brasil, Haití, Puerto Rico, América Central y Estados Unidos a través de la su asimilación con el santoral católico. Se trata de un fenómeno de acusado sincretismo que se encuentra en el origen en la llamada santería. Cocina y religión coinciden en la vida cotidiana de los yoruba hasta el punto de que gran parte de su supervivencia como cultura se debe a su ritual en torno a la comida: un ritual festivo en el que se ofrece a cada dios Orisha los alimentos que le son propios según sus atributos.
Santa Comida consiste en siete altares dedicados a las divinidades Orisha más destacadas. A medida que el espectador se desplaza, cada altar muestra una imagen de la divinidad yoruba y sus equivalentes en el culto cristiano. Una serie de comidas y productos alimenticios vinculados a los dioses yorubas enmarcan los altares: Osun come boniato hervido, besugo frito, pasteles y piña tropical; Babalú Ayé come codornices cocinadas, caña de azúcar, cocos de agua y cacahuetes; y así hasta siete divinidades. Un color para cada altar refuerza el vínculo establecido con los distintos dioses, al tiempo que mantiene el elemento colorista y sensorial de las obras de Miralda. El artista adjudica al dios Elegguá los colores rojo y negro, a Oggún el verde, a Yemayá el azul, a Obatalá el blanco, a Shangó el rojo, a Osun el amarillo y Babalú Ayé el rosa. La instalación se completa con soperas, un objeto donde los yorubas suelen guardar piedras como símbolo de la fortaleza y el espíritu del dios, así como otros utensilios e imágenes religiosas propias de los rituales de santería. Finalmente, la obra se acompaña del tema musical Angelitos negros, que en su versión de bolero popularizada por Antonio Machín llegó a ser un himno contra la discriminación racial.
Santa Comida se presentó por primera vez en 1984 en el Museo del Barrio de Nueva York. Su director, John Mason, fundador de la Sociedad Yoruba de esa ciudad, colaboró con Miralda en su investigación y facilitó que la comunidad latinoamericana del Spanish Harlem interactuase con la instalación. En la publicación que acompañaba la muestra, Mason escribió: «Entre 1500 y 1865, llegaron a Cuba y Brasil cerca de doce millones de esclavos africanos, la mayoría procedentes de la costa oeste. [...] Shangó (dios del fuego y rey guerrero) es transculturalizado en Santa Bárbara; Obatalá (creador primigenio) en Nuestra Señora de la Merced; Oggún (arquitecto de la civilización) en San Juan Bautista y San Jorge.»

Ver: http://www.macba.cat/es/santa-comida-0508