Temple, relieves de estuco y dorado con pan de oro sobre tabla
Arquitectura, Modernismo, románico, arte callejero, cultura y tradiciones de la ciudad que amo... y más allá. Fotos: © Ramón Sales Encinas.
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2 abr 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXCI: Retablo de la iglesia de Sant Vicenç de Sarrià. Paneles del Maestro de Castelsardo
"Forma
parte del retablo de la iglesia de Sant Vicenç de Sarrià. El MNAC
conserva nueve compartimentos de este conjunto. Cinco compartimentos
fueron pintados por Jaume Huguet, tres por el Maestro de Castelsardo y
otro por un pintor anónimo. Procede de la iglesia de Sant Vicenç de
Sarrià, Barcelona.
1 abr 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXC: Retablo de San Miguel: Miracle del Mont Saint-Michel
"Representa el milagro atribuido al arcángel San Miguel donde ayuda a una mujer que iba de peregrinación hacia el Mont Saint-Michel
cuando se pone de parto en medio de una subida repentina de la marea.
El santo hace que el espacio donde se encontraba se mantenga seco y
seguro hasta que vuelva a bajar la marea. Este milagro ha sido también
atribuido a la intercesión de la Virgen María, un hecho que se recogió
en la cantiga Acorrer-nos pode e de mal guardar, la número 96 de las Cantigas de Santa María de Alfonso el Sabio"
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En
los primeros años de su carrera, donde se encuadra esta obra, el autor
manifiesta un aire figurativo propio del estilo italiano. En algunas
obras sorprende la proximidad al quattrocento, como el Retablo de la
Epifanía del MEV.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
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29 mar 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXXXIX: Retablo de San Miguel: Virgen María y santas
"Una entronización de la Virgen con Niño, con un cierto aire flamenco, como Virgen del canónigo Van der Paele obra de Jan van Eyck, con un trono central sobre alfombra oriental y con dos santas a cada lado. Le acompañan santa Bárbara, con la torre como atributo; santa Lucía, con los ojos sobre una bandeja; santa Inés con un cordero y una mártir con la palma.
La inclusión de fondo de oro
contribuye a una menor sensación de espaciosidad, al tiempo que realza
las figuras humanas y les da mayor protagonismo. A pesar de todo, el
autor consigue una cierta perspectiva con el recurso del pavimento de baldosa y la alfombra mencionada"
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo realizado por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En
los primeros años de su carrera, donde se encuadra esta obra, el autor
manifiesta un aire figurativo propio del estilo italiano. En algunas
obras sorprende la proximidad al quattrocento, como el Retablo de la
Epifanía del MEV.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo realizado por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
Etiquetas:
Església de Santa Maria del Pi,
Gótico,
Jaume Huguet,
MNAC,
Pintura,
Retablo de San Miguel de los Revendedores,
Retablos,
Sants-Montjuich
26 mar 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXXXVI: Retablo de San Miguel: Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo
"En la tabla se muestra a San Miguel sobre el mausoleo de Adriano cuando circulaba una procesión encabezada por el papa Gregorio I. El arcángel enjuga su ensangrentada espada y la enfunda. La iconografía se inspira en la aparición de San Miguel que se cita en la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine. En ella se describe como a finales del siglo VI una epidemia de peste asoló Roma. El papa Gregorio I
(540-604), posteriormente santificado, había rogado a Dios para que se
acabara la epidemia y tuvo un sueño en el que aparecía el arcángel
Miguel envainando la espada en la parte más alta de lo que, después de
este evento, se convertiría el castillo Sant'Angelo de Roma. La aparición fue interpretada como una señal del fin de la epidemia. Esta es la tercera aparición de San Miguel Arcángel. Para conmemorarlo se levantó una capilla en su honor y el edificio pasó a llamarse Castillo de Sant'Angelo."
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En los primeros años de su carrera, donde se encuadra esta obra, el autor manifiesta un aire figurativo propio del estilo italiano. En algunas obras sorprende la proximidad al quattrocento, como el Retablo de la Epifanía del MEV.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
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Gótico,
Jaume Huguet,
MNAC,
Pintura,
Retablo de San Miguel de los Revendedores,
Retablos,
Sants-Montjuich
25 mar 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXXXVII: Retablo de San Miguel: San Miguel vencedor del Anticristo
"Los personajes centrales son San Miguel matando al anticristo, un ser con forma humana, si bien está acompañado de un pequeño demonio saliendo de él que lo identifica con el maligno.
La composición deriva probablemente de la tabla central del Retablo de San Miguel de Cruces de Lluís Borrassà. Ambas muestran un combate aéreo entre el arcángel y el anticristo por encima del Monte de los Olivos con un grupo de gente que los observa expectante. La escena de esta obra no es fiel con la descripción de la Leyenda áurea
que sitúa el anticristo sentado en un trono dentro de una tienda,
mientras que aquí está en un combate aéreo, una composición inspirada en
El libro del Ángeles de Eiximenis,
concretamente en el capítulo XLI del libro V donde se relata «la terça e
quarta obra principal que farà sent Miquel en lo temps final»."
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En
los primeros años de su carrera, donde se encuadra esta obra, el autor
manifiesta un aire figurativo propio del estilo italiano. En algunas
obras sorprende la proximidad al quattrocento, como el Retablo de la
Epifanía del MEV.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
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Pintura,
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Sants-Montjuich
21 mar 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXXXV: Retablo de San Miguel: Calvario
"El calvario o crucifixión era la tabla superior central del retablo, una
ubicación habitual en los retablos de Huguet. Aparte de los personajes
propios de la crucifixión de Jesús,
san Juan sosteniendo la Virgen, las tres marías, Jesús y los ladrones; a
la derecha se observa un obispo a caballo que representa uno de los
príncipes de los sacerdotes que se describen en tres de los evangelios canónicos increpando a Jesús crucificado. Una imagen que se encuentra en otras pinturas de Lluís Borrassà, Joan Mates y Bernat Martorell. El propio Huguet usó la figura del obispo en la escena de la crucifixión del Retablo de Pertegàs del MNAC y el Retablo de los santos Abdón y Senén. Esta figura sólo se encuentra en la pintura gótica catalana"
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En
los primeros años de su carrera, donde se encuadra esta obra, el autor
manifiesta un aire figurativo propio del estilo italiano. En algunas
obras sorprende la proximidad al quattrocento, como el Retablo de la
Epifanía del MEV.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó, contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó, contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
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20 mar 2019
02/09/2018 Tesoros del MNAC CXXXVIII: Retablo de San Miguel: San Miguel
"Es la imagen más conocida del retablo. Muestra un joven San Miguel de
piel blanca y cabellera rubia y rizada que destaca bajo una corona
dorada enmarcada dentro de un gran nimbo.
De su espalda salen dos grandes alas que sobrepasan por encima de la
cabeza y la corona, creando una ilusión visual como si estuviera
enmarcado dentro de una mandorla. Para parecerse a las alas de un pájaro, el artista las ha cubierto de plumas de pavo real. Va elegantemente vestido con una especie de jubón
que le llega por debajo de la cintura, decorado con motivos florales
dorados sobre fondo negro. Lleva una larga capa de color verde forrada
en rojo y festoneada en oro, que le baja desde los hombros hasta la
altura de las rodillas; está atada delante de su cuello con un broche
dorado. No lleva armadura en el cuerpo, si presenta pernerass
sobre las piernas y grandes protecciones en los brazos. El brazo
derecho lo tiene levantado sosteniendo una lanza rematada con una cruz,
mientras que el izquierdo lo apoya sobre la espada enfundada que lleva
en la cintura. Se presenta en actitud de aplastar y lancear un monstruo
antropomorfo situado bajo sus pies que representa Lucifer y la victoria del arcángel sobre los ángeles rebeldes"
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En
los primeros años de su carrera, donde se encuadra esta obra, el autor
manifiesta un aire figurativo propio del estilo italiano. En algunas
obras sorprende la proximidad al quattrocento, como el Retablo de la
Epifanía del MEV.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
"El Retablo de San Miguel es una obra de estilo gótico catalán al temple de huevo por Jaume Huguet entre los años 1455 y 1460. Se conservan seis tablas de los nueve que tenía como encargado por el Gremio de Tenderos revendedores de Barcelona en 1455 para su capilla de la iglesia de Santa María del siglo XV, la capilla de San Miguel se encuentra actualmente en la capilla de la Inmaculada. Posteriormente, la defensa del santo fue trasladada a la capilla actual de San Miguel donde se instaló un retablo barroco. En 1923, la Junta de Museos de Cataluña comenzó una negociación con el gremio, que en 1940 el ingreso de seis compartimientos. Donde actualmente se exponen.
Historia
La datación fue propuesta a partir de los documentos de concesión de la capilla de San Miguel de Santa María del Pino al Gremio de Tenderos Revendedores en enero de 1455 y la consagración de este 3 de mayo de 1456, fechas coincidentes con la atribución por motivos estilísticos. Ahora bien, existen algunas diferencias en el estilo entre algunas tablas, lo que hemos hecho sospechar que el día de la consagración sólo las tablas centrales del retablo están terminadas, y que el resto han sido pintadas posteriormente, entre 1456 y 1460, un retraso probablemente para la coincidencia con la guerra civil catalana.
Dos siglos más tarde se instaló en el centro de la nave que limita el espacio y dificultará las actividades del gremio. Como resultado de ello, el 10 de abril de 1630, se trasladó a la capilla vecina de San Cosme y San Damián. Un siglo más tarde, en 1798, el gremio optó por encargar un nuevo retablo barroco a Salvador Gurri, además de la imagen del arco del ángel, incorporó los santos protectores de la nueva capilla. El retablo de Huguet fue desmontado y conservado en las instalaciones del gremio.
Fue expuesto en el Salón de Arte Antiguo celebrado en Barcelona en 1936, cedido por el gremio de Revendedores.
El inicio de la Guerra Civil Española y para proteger las obras de los servicios de los que se conocieron los edificios religiosos, el Presidente de la Generalidad de Cataluña dictó el 22 de julio de 1936 un decreto de defensa del patrimonio amenazado. Grupos de voluntarios se organizan para salvar las obras en peligro. Las seis tablas del retablo de los Revendedores fueron trasladadas el mismo día 22 en el Museo de Arte de Cataluña por Apel·les Fenosa, Francisco Camps Ribera, Santiago Soto Fernández y Ramón Llisas Fernández. Dos días más tarde, Lluís Companys ordenó decomisar «todos los materiales y objetos de interés pedagógico, científico, artístico, histórico, arqueológico, bibliográfico y documental, que los servicios y los lugares de las instituciones públicas del territorio de Cataluña los datos por los actuales acontecimientos ». Posteriormente fueron trasladados a Olot, cuando las instalaciones del museo fueron vacías huyendo de los bombardeos de Barcelona.
Aunque la Junta de Museos de Barcelona reclamó a principios del siglo XX su cesión, que no se dio hasta 1940, en la Asociación de Socorro Mutuo, el nombre de que había sido el Gremio de Revendedores, cedió las tablas al Museo Nacional de Arte de Cataluña
El autor
Jaume Huguet (Valls 1412 - Barcelona 1492) fue un pintor gótico catalán con un estilo que evolucionó del gótico internacional hacia las innovaciones incorporadas desde la pintura flamenca. Su formación se realizó entre Valencia, Tarragona y Barcelona, si bien no se ha descargado que no se haya visitado Cerdeña o Nápoles, que formaron parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde se creó un taller que monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XV, una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. Su taller se incorporó a sus discípulos y también a los miembros de la familia. Una parte importante de su obra se ha perdido en las revueltas que han destruido las iglesias que las han contenido y la mayoría de las obras conservadas son paneles de retablos que han sido desmontados.
Estilo
En este periodo aparecieron en Valencia las tendencias modernas de la época que vienen a producir una evolución de los artistas educados en el gótico internacional. Llegó la influencia del realismo de los primeros flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda en la Corona de Aragón gracias a la mano de Luis Dalmau. Se puede suponer que Jaume Huguet asimiló estas nuevas formas llegadas de Flandes a Valencia antes de que Luis Dalmau marchara a Barcelona en 1445, año de la llegada de Jaume Huguet.
En esta obra, la técnica empleada se caracteriza por la aplicación de pinceladas largas y un dibujo de gran precisión. De esta manera se logra dar una corporeidad notable a las figuras, unas figuras de mucha elegancia. Esta corporeidad no alcanza, sin embargo, la sensación escultórica que Robert Campin o Jan van Eyck dan a sus figuras, pero se aproxima. El distanciamiento en el tratamiento también se puede apreciar en la ropa. Huguet manifiesta una preocupación por la representación tridimensional sobre las dos dimensiones aplicando rudimentarios instrumentos de perspectiva con la convergencia de los suelos de las baldosas, así como un manifiesto interés para separar los diferentes planos entre los personajes mediante su tamaño.
Los rostros son muy expresivos, como los personajes que asisten en la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, muy bien trabajados y con una clara voluntad de individualizarlos. De hecho, en la obra de Huguet uno de los rasgos más característicos es la incorporación de un amplio abanico de personajes individualizados, un rasgo de ascendencia flamenca. Huguet despliega una clara tendencia a dotar a las escenas de elementos reales, y tiene un cuidado especial en los ambientes en que se ve las figuras, con escenas en el aire libre y paisaje de fondo que la aproximación a la pintura flamenca. Destaca la voluntad del artista por crear la ilusión de espacio, si bien el vínculo entre el primer término y los fondos no siempre está bien trabajado. Por ejemplo, en la tabla de la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo, aunque la procesión podría ser un recurso espacial para la perspectiva y la profundidad, no se ha sabido resolver, y en vez de verse un distanciamiento y disminución progresiva , sus integrantes parecen amontonados en el primer término. Ahora bien, encabezando la procesión muestra un personaje de la espalda, un recurso giottesco para crear profundidad, que también utilizaría Robert Campin con el personaje de Zelemi, la comadrona de la Natividad de Dijon, o La boda de la Virgen del Museo del Prado.
Tema
El retablo está dedicado a la divinidad del arcángel San Miguel, uno de los miles Christi -guerreros de Cristo-, junto con San Jorge con el que comparte atributos similares, tan solo diferenciados por las alas de ángel del primero.
A pesar de las pocas referencias suyas que aparecen en la Biblia, ha contado históricamente con una gran devoción quizás por su rol de ángel protector del pueblo de Israel, tal como se narra en el libro de Daniel. Se le representa dirigiendo los ejércitos celestiales contra Satanás y los ángeles rebeldes, expulsándolos del cielo. San Miguel es también el psicopompo que se encarga de pesar las buenas y malas acciones en el Juicio Final, una función derivada de las divinidades paganas del Anubis egipcio y el Hermes griego. La devoción pasó de oriente hacia la zona de influencia bizantina del sur de Italia. No obstante, esta imagen, muy frecuente en el arte gótico, no aparece en este retablo.
La gran extensión de su devoción se difundió en la segunda mitad del siglo XIII mediante la Leyenda áurea de Jacopo della Voragine, donde se narran varias leyendas del santo. Dentro del contexto desolador que se vivía en Europa por un cúmulo de desgracias y calamidades, esta obra consiguió atravesar el continente ávido de santos protectores contra la muerte, como San Miguel, San Mauricio o san Adrián. De esta publicación se derivan algunos de los episodios más conocidos como la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo o El Milagro del Monte Gargano, probablemente el tema de una de las tablas perdidas de este retablo. Como miles Christi, su enfrentamiento con las fuerzas del mal adopta una triple fórmula iconográfica. La más popular es su Lucha contra el dragón, a veces en combinación con la psicostasis. La Batalla del cielo es el segundo escenario que termina en la caída de los ángeles rebeldes citado en el Apocalipsis. Por último, el combate con el anticristo, un episodio que representa un precedente del Juicio Final. Dos de estas representaciones, la Lucha contra el dragón en la tabla central, y el Combate con el anticristo figuran en este retablo.
Descripción de las tablas
El retablo se estructuraba en tres calles. El central, probablemente fue el primero que se realizó,5 contiene tres tablas: la principal está en el piso inferior, es una de las más grandes y está dedicada al arcángel San Miguel, titular del retablo; en el centro de la calle, la segunda mesa está dedicada a la Virgen María entronizada que está representada rodeada de santas con una estética de Jan van Eyck y, en la tabla superior, se representa un calvario, clásico en los retablos de la época.
Las tablas que se conservan de las calles laterales corresponden a acontecimientos protagonizados por San Miguel. La tabla superior de la calle derecha muestra la victoria del santo sobre el anticristo, un hecho que es uno de los iconos distintivas de este arcángel; en el piso inferior de la misma calle está el Milagro del Mont Saint-Michel y, en la única tabla que ha sobrevivido de la calle izquierda, hay otro milagro del santo, la Aparición de San Miguel en el castillo de Sant'Angelo.
Si se hace un análisis conjunto, se puede llegar a la conclusión de que existe una uniformización de los temas escogidos, y que por tanto, las tablas desaparecidas del retablo podrían haber sido temas como el milagro del Monte Gargano, la Caída de los ángeles rebeldes o la misa por las almas de los difuntos. Por otra parte, el gran número de obras pictóricas con la imagen y la leyenda de San Miguel es una prueba irrevocable de la extensión del culto en toda Cataluña a finales de la Edad Media.".
Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Retablo_de_San_Miguel_(Jaume_Huguet)
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