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4 oct 2025

22/10/2024 Gipuzkoa. Oñate. Santuario de Aránzazu IV: Cripta

 "La cripta

La cripta es lo único que se conserva del templo del siglo XIX. Este fue rebajado y destinado a dicha función. En 1984 Néstor Basterretxea  termina los murales que decoran sus paredes. El 8 de noviembre de 2009, 25 años después, se reinauguran estas pinturas tras una remodelación de la iluminación. Néstor Basterretxea había comenzado su obra en 1952, pero debido a discrepancias con los responsables de la iglesia y los frailes quedó paralizada hasta los años ochenta de ese siglo. Acabada la obra, el desencuentro entre los frailes de Aránzazu y el artista se mantuvo hasta principios del año 2009 cuando llegaron a un acuerdo.

Basterretxea ganó el concurso de ideas abierto para la renovación del monasterio junto con el pintor madrileño Pascual de Lara. Se decidió que De Lara pintara el ábside y Basterretxea la cripta. Junto al resto de los artistas que trabajaban en el santuario, Basterretxea comenzó su obra en 1952. En 1955, cuando los esbozos estaban realizados y se iba a proceder a su pintura, son borrados con agua y jabón y tapados por pintura blanca. Más de 25 años después Basterretxea pide a la Diputación de Guipúzcoa terminar su obra. El entonces diputado general, Xabier Aizarna, le da el visto bueno y le facilita los materiales necesarios y dos ayudantes y comienza a pintar una nueva versión de los murales que no tenía nada que ver con la primera. En la primera versión, los temas fueron dados por los frailes (pecado, expiación, perdón y gloria), en la segunda el artista no consultó con regentes del monasterio la temática que iba a plasmar en las paredes del templo.

Las pinturas se realizaron sobre tablero en un local diferente al de la cripta. Basterretxea creó con «toda libertad» los 18 murales que componen la colección, en los que relata «la creación del universo, la confusión del hombre ante la fuerza de la naturaleza, el nacimiento de los mitos...» y culmina en el impresionante Cristo vestido de rojo del altar. El artista expresa la representación del Cristo de la siguiente forma:

Me metí redentor e hice un Cristo que, con la cruz a cuestas y de espaldas, se alejaba de nosotros, que no estábamos a su altura. Cuando altas instancias eclesiásticas le recordaron que mi propuesta alteraba el sentido de la misa. Como de eso entendían más que yo, le di la vuelta y pinté un Cristo tremendamente severo. Creo que es la cara que nos pondría Cristo si volviera.

Las pinturas son de gran impresionismo y se extienden por los 500 m² de paredes que tiene el local. Destaca el gran Cristo rojo, Cristo resucitado, que con los brazos en alto sobresale de la cruz. Cada uno de los muros tiene su significado. Desde la estructura de la Creación que se muestra en el “muro 1” y las diferentes etapas de la misma hasta que parece el hombre (muro 4) ante la Naturaleza que tiene que vencer. El sacrificio del Mesías, de Cristo, y de él el nacimiento del cristianismo con la cruz como la esperanza de salvación (muro 5). Los cristianos perseguidos, martirizados en nombre del Salvador (muro 6). La cruz vive entre el mundo y el hombre (muro 7), el hombre contra el hombre encerrando a la libertad (muro 8). La amenaza de la destrucción, del poder de la aniquilación en mano del hombre (muro 9). Cristo irrumpe fuerte en el desasosiego de la aniquilación. El Cristo de vida, de resurrección, en contraposición de la muerte (muro 10, trasera de altar). La resurrección de Cristo da la vida (muros 11 y 12). La armonía, el esplendor de la Buena Nueva, la verdad (muros 13 y 14). San Francisco de Asís recibiendo los estigmas (muro 15), muriendo (muro 16)… las plantas, el sol, la luna, las estrellas… hermanas (muros 17 y 18).

Cuando el visitante entra en la cripta no puede más que sobrecogerse ante la fuerte presencia del Cristo resucitado que se ve, triunfante, al fondo de la estancia."

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Santuario_de_Ar%C3%A1nzazu

Ver otras publicaciones del Santuario de Aránzazu  

 


















 







 
 
 

18 sept 2025

22/10/2024 Gipuzkoa. Oñate. Santuario de Aránzazu III: Interior

 "Interior de la basílica

Proyectada para acoger cómodamente a mucha gente, la basílica de Aránzazu tiene unas medidas de 66 m de longitud, 20 de anchura en la nave, 33 en los brazos de los cruceros y una altura de 20 m con una superficie de 1200 m². Su sonoridad es excepcional, lo mismo que su iluminación y su visibilidad.

Los confesionarios quedan escamoteados en los laterales sin ocupar espacio en la nave central. No tiene columnas que se interpongan entre el umbral de la basílica y el ábside. La nave, vista desde el altar, tiene la semejanza de un barco. La bóveda está recubierta de madera y los ventanales se asemejan a ojos de buey. 

Los ventanales están cubiertos por las vidrieras que diseñó el franciscano donostiarra fray Javier Álvarez de Eulate y que se realizaron en la localidad francesa de Metz. Estas vidrieras son motivos abstractos de multitud de colores. La nave queda en un nivel de luminosidad tal, entre el deslumbramiento y las tinieblas, que invitan al recogimiento. Debajo de los coros se buscó una iluminación mucho más restringida para aquellos que prefieren un recogimiento más íntimo.

Sobre los coros se sitúa el órgano cuya ubicación esta especialmente diseñada para su óptima sonoridad en todo el recinto basilical. Los teclados del órgano, tres manuales y uno de pie, están situados en el primer coro, el utilizado por los frailes; este coro consta de 155 asientos y posee un altar en el que se celebran los actos litúrgicos de la comunidad franciscana. El segundo coro queda muy alto, ofreciendo una impresionante vista de la nave.

El ábside

Decorado por Lucio Muñoz, el ábside de la basílica de Aránzazu ha sido llamado por algunos la Capilla Sixtina del siglo XX. Con una superficie de 600 m² fue realizado en cinco meses sin labor alguna de estudio. Junto con Lucio trabajaron el escultor Julio López y el pintor Joaquín Ramos. En él se enmarca a la pequeña imagen de la Virgen en medio de una alegoría de la Naturaleza.

Inspirado en el paisaje de la región, que confiesa le impresionó, Lucio Muñoz diseñó una obra acorde al paisaje y a la trascendencia del tiempo, a la religiosidad de los que acuden a visitar a su Virgen.

La iluminación del conjunto del ábside, que entra por un ventanal frontal superior, destaca la pintura y el cajetín donde se ubica la imagen, al cual se puede acceder mediante unas escaleras interiores para que los peregrinos lleguen a ver de cerca a su Virgen.

La parte baja del retablo está constituida por colores ocres, opacos y silenciosos en referencia al espíritu de la tierra de Guipúzcoa y Aránzazu. En la parte media, se aprecia un bloque de madera talado en formas muy agudas que hace referencia al espino en el que apareció la imagen. Sobre este bloque se abre el camarín donde se ubica la Virgen, y sobre el mismo se abren en azules de diferentes matices hasta desaparecer. A la derecha del camarín, también en azules se representa la paz que consiguió la aparición de la Virgen en Guipúzcoa.

La obra se inauguró el 28 de octubre de 1962 y en ella se invirtieron 65 m³ de maderas nobles, más de cuatro toneladas de raíles, 280 kg de tornillería, 433 m de ángulos de hierro y 280 l de pintura."

Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Santuario_de_Ar%C3%A1nzazu

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Nuestra Señora de Aránzazu . Foto: Txo

Retablo. Foto: Kent Wang