"En los años posteriores a la conquista de Navarra, los monarcas navarros refugiados en sus posesiones francesas trataron de recuperar el territorio de la Alta Navarra.
El 21 de mayo de 1521 la plaza fuerte de Pamplona experimenta el
asedio de las tropas francesas que, en apoyo del monarca navarro Enrique II de Navarra, había enviado Francisco I de Francia con André de Foix
al frente. Las escasas tropas enviadas por el rey de Castilla, que se
habían fortificado en Pamplona y plantearon finalmente una complicada
defensa de la ciudad. Entre los defensores castellanos estaban el
capitán Íñigo López de Oñaz, o de Loyola, y su hermano Martín. Paradójicamente, entre los atacantes, dos hermanos de Francisco de Javier, Miguel y Juan.
Es un monumento conmemorativo en honor a San Ignacio de Loyola
que refleja el momento crucial de su trayectoria vital, cuando dejará de
ser conocido como Íñigo para llamarse Ignacio de Loyola, cuando la
convalecencia de esta herida marca un cambio rotundo: el inicio de su
entrega y dedicación espiritual que culmina con la fundación de la Compañía de Jesús-
Descripción
En los primeros años del siglo XX,
el escultor catalán Joan Flotats modeló en bronce el conjunto
escultórico que representaba el momento en que Íñigo de Loyola, tras ser
herido en el asedio de Pamplona, era llevado hasta la puerta de su
casa, acompañado de sus criados. Esta pieza fue colocada a la entrada de
la casa natal de San Ignacio, ahora en el Santuario de Loyola, Azpeitia (Guipúzcoa)."
"La
que fue antigua fachada principal quedó mutilada y plegada en el siglo
XIX a raíz de la construcción del cuerpo de edificio que da a la plaza
de Sant Jaume. Sin
embargo, aún permite admirar su magnífica composición, ejemplo
típico del gótico civil catalán: imagen de solidez, dominio de la
horizontalidad, gran portal adintelado, ventanales de arco apuntado con
tracería calada en la planta noble y elementos escultóricos de gran
calidad en alrededor de la entrada. El conjunto, obrado por Arnau Bargués entre 1399 y 1402, constituye una de las muestras más exitosas del gótico catalán.La parte escultural tiene autores diversos, con algunas dudas de atribución. Los escudos que hay encima de la puerta pueden ser obra de Jordi Joan o de Jordi de Déu.
La imagen de San Rafael arcángel bajo un dosel se atribuye también a
Jorge Joan o en Pere Ça Anglada (que es seguro que realizó las alas de
bronce).Las
dos imágenes colocadas en los ángulos (representante Santa Eulalia y
San Severo) son del siglo XV, si bien la última fue reconstruida en el
siglo XIX por Joan Flotats."
La fachada gótica del
Ayuntamiento en la calle Ciutat está presidida por una escultura del
arcángel san Rafael, donada en 1400 por un ciudadano anónimo con la
condición de que permanecería para siempre en este lugar
El
Ayuntamiento de Barcelona conserva en la calle Ciutat buena parte de lo
que fue antigua fachada gótica del edificio que se construyó para que
fuera sede del Consell de Cent. La fachada, que fue mutilada a mediados
del siglo XIX, está presidida por una estatua del arcángel san Rafael,
que fue donada por un ciudadano anónimo con la condición de que no se
moviera nunca más del lugar donde se colocara. Así ha sido, y el
arcángel permanece hoy en la fachada.
Esto ocurrió en los primeros años del siglo XV. Está documentada la deliberación, el 25 de abril de 1400, entre algunos consellers
y el ciudadano anónimo para determinar las condiciones de la donación.
Hubo tres: que nunca se hiciera público el nombre del donante, que se
instalara en el interior o exterior del edificio, y que, una vez
decidido esto último, nunca más se movería. Finalmente, se decidió que
presidiría la entonces nueva fachada gótica.
Existen
dudas sobre el autor de la escultura. Se atribuye al artista gótico
Jordi Johan, uno de los más admirados del momento, aunque hay también la
posibilidad de que fuera Pere Sanglada. Está documentado que este fue
quien fundió las alas de bronce del arcángel, lo que fortalece la
hipótesis que la figura pueda atribuirse también a este autor.
Las
condiciones sobre el arcángel se han cumplido durante más de seis
siglos, aunque hubo un momento de crisis a mediados del siglo XIX,
cuando se previó la desaparición de la fachada histórica cuando se
reformó el edificio consistorial para que la entrada principal diera a
la actual plaza Sant Jaume. Esto motivó una movilización ciudadana que
obligó a dar marcha atrás y conservar la entrada gótica. Eso sí, hubo
daños irreparables, y esta es la razón por la que la puerta de la
fachada de la calle Ciutat se muestre actualmente doblada con el cuerpo
del edificio que da a la plaza. Es como un monumento a una gran chapuza
que, sin embargo, salvó al arcángel.
El
ciudadano que hizo la donación sentía una gran devoción por san Rafael,
que, desde entonces, se convirtió en ángel custodio de la ciudad.
Incluso se generó la leyenda que, si se arrancaba, Barcelona
desaparecería. Y es que, durante la Edad Media, existía gran veneración
por los ángeles custodios como protectores contra la peste."